Emociones
Parece que en toda persona coexisten dos tipos de inteligencia (cognitiva y emocional), y es la inteligencia emocional la que aporta, claramente, la clase de cualidades que más nos ayudan a convertirnos en auténticos seres humanos. Para Daniel Goleman la ie se define como “la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos -y los de los demás- motivarnos y manejar adecuadamente las relaciones que mantenemos con los demás y con nosotros mismos”. La ie consta de 5 aspectos:
- autoconciencia
- autocontrol
- automotivación
- empatía
- habilidades sociales
Siguiendo a Goleman, las emociones son: un sentimiento y sus pensamientos característicos, a las condiciones psicológicas o biológicas que las caracterizan, así como a una serie de inclinaciones a la actuación. Todas las emociones son impulsos a la acción, y cada una de ellas conlleva un cierto tipo de conducto.
Para Bisquerra, la emoción es un estado complejo del organismo caracterizado por una excitación o perturbación que predispone a la acción.
En otras palabras: cómo nos sintamos en un momento determinado guiará nuestra manera de actuar en ese instante.
Las emociones que todos podemos sentir son:
ira, tristeza, miedo, alegría, amor, sorpresa, aversión, vergüenza y todas sus subdenominaciones.
Cada uno de nosotros siente DIFERENTE ante una misma situación y un mismo suceso puede provocar emociones DIFERENTES en dos personas.
Los tres niveles en los que se da el sentimiento de las emociones son el cognitivo, el fisiológico y el subjetivo.
En cuanto al nivel subjetivo se trata de la percepción que alguien tiene ante una emoción determinada; su manera de entenderla y percibirla.
En este sentido Goleman y Ekman aconsejan pensar en las emociones en términos de familias/dimensiones, considerando las principales familias (ira, tristeza, miedo, asco, alegría) como casos relevantes dentro de los infinitos matices de nuestra vida emocional.
Las familias se agrupan en torno a un núcleo fundamental, a partir del cual nacen a modo de olas todas las emociones que de ellas se derivan.
En la primera ola encontramos los ESTADOS de ÁNIMO, más variables y duraderos que las emociones.
En la segunda ola, los TEMPERAMENTOS, o tendencias evocadoras de una determinada emoción que vuelve a la persona más melancólica, tímida o jovial.
En la tercera ola hayamos los DESÓRDENES EMOCIONALES, o cuando alguien se encuentra atrapado en un estado negativo contínuo.
De algún modo, establecen un camino entre lo bueno y lo malo, durante el cual las emociones pasan por diferentes estados puntuales, positivos y negativos.