Ambiente emocional y el útero

El funcionamiento neuromuscular del útero se ve afectado por el miedo al dolor.

Los músculos longitudinales que empujan y otros circulares que cierran para hacer descender el feto funcionan como un par sincronizado. En el parto, el sistema nervioso simpático (músculos circulares) debe desactivarse para no ofrecer resistencia al sistema parasimpático (músculos longitudinales). Cuando las fibras longitudinales tiran de las fibras circulares se produce el «dolor del calambre», que es un aviso de que hay tensión en los músculos.

Si a través de un acto consciente activamos el sistema nervioso voluntario, adoptamos un ESTADO de CONFIANZA y RELAJACIÓN, éste influye sobre los sistemas simpático y parasimpático, cambiando la información de miedo y evitar el calambre y el dolor. Incluso puede llegar a ser un cambio placentero puesto que el propio movimiento del útero es en sí, productor de placer.

Podemos concluir que pese a que el parto pueda estar relacionado con el dolor, nuestra forma de enfocarlo, gestionarlo y vivirlo repercutirá directa y necesariamente en el dolor percibido.