No es lícito entonces suponer que ninguna generación es capaz de ocultar a la que le sigue sus procesos anímicos de mayor sustantividad.
Sigmund Freud, Tótem y tabú, 1913.
La continuidad en la vida psíquica de las sucesivas generaciones resulta imprescindible, de lo contrario cada bebé que nace debería empezar de cero, imposibilitando evolucionar.
Desde el punto de vista del transgeneracional psiconoanalistas franceses como Nicolas Abraham, María Torok, François Dolto, Anne Ancelin Schützerberger y Didier Dumas empezaron a acuñar y describir términos como «secreto» «inconsciente del clan» para dar respuestas a pacientes que, aparentemente, padecían cargas emocionales ajenas.
El mecanismo del secreto sigue la siguiente secuencia:
- LO INDECIBLE: una información surge de algún acontecimiento trágico o considerado difícil en una PRIMERA generación.
- LO INNOMBRABLE: la SEGUNDA generación lo ignora aunque lo vive.
- LO IMPENSABLE: a partir de la TERCERA se manifiesta en forma de obsesiones, síntomas u otros sucesos.
Un síntoma es la manifestación de una carga emocional que los ancestros no supieron gestionar.
La psicogenealogía asegura que aquello que no hemos sabido exteriorizar, por no disponer de los recursos adecuados para hacerlo, se expresa posteriormente en forma de síntomas.
Al traer al presente las memorias familiares, tenemos el poder de elegir libremente cómo gestionarlas para trascender los patrones inconscientes que repetimos en nuestra vida.
Comprender SIN JUZGAR es el primer paso para la desprogramación de los lazos que unen a la persona con sus ancestros.
Comprender que la información no se pierde y se transmite de padres a hijos con el objetivo de que alguien del clan pueda trascender las experiencias traumáticas o dolorosas.
La Bioneuroemoción® trabaja este análisis haciendo especial hincapié en las resonancias, repeticiones, programas inconscientes que se manifiestan de forma concreta en nuestras vidas. Aunque no podemos cambiar las situaciones que nos suceden, sí podemos cambiar la emoción que éstas nos generan. Al cambiar la emoción, nuestro inconsciente lo ve de otra manera, es automático. Esto es «reescribir» nuestra historia.