Objetivos en la Pnl

El objetivo se define como el fin al que se dirigen ciertas acciones o deseos de alguien o bien el resultado al que se pretende llegar como resultado de una serie de acciones.


Así mismo, un objetivo se puede definir como el estado deseado de una persona o un grupo.

Además, los objetivos se pueden interpretar como una expresión de los valores de una persona o un grupo, ya que son fuente de motivación y guía.

El ser humano necesita los objetivos para automotivarse o autoestimularse, y para sentirse autorrealizado y pleno. Por estos motivos es tan importante aprender a desarrollar una buena utilización de los objetivos.

Cuanto más precisa y positivamente se pueda definir lo que uno quiere, y cuanto más programe su cerebro para buscar y advertir posibilidades, tanto más seguro será conseguir objetivos. Las oportunidades existen cuando son reconocidas como tales.

O’Connor et al. (2007),

La PNL estudia cómo el lenguaje afecta a los pensamientos, emociones, conductas y fisiología. De la misma manera que afecta a la expectativa para lograr nuestros objetivos. A continuación se define una estrategia para favorecer el logro de los objetivos. Las fases para definir objetivos son:

  • 1. Definición del objetivo en positivo.
  • 2. Descripción específica basada en lo sensorial.
  • 3. Responsabilidad individual de conseguir el objetivo.
  • 4. Revisar objetivo: plazo y amplitud.
  • 5. Analizar si el objetivo es ecológico.
  • 6. Analizar los recursos y limitaciones.

Cuando se reflexiona sobre el objetivo/meta a la que se quiere llegar hay que hacer una definición positiva, describiendo dónde quieres llegar, pero no dónde no quieres llegar. O lo que es lo mismo, se piensa en lo que quieres y no en lo que no quieres.

Los objetivos se suelen formular en relación a un estado presente, a un problema, a una dificultad o a una inquietud. Si la definición está en negativo deja de ser un objetivo, puesto que es un punto donde no se quiere llegar. Las estrategias son las siguientes:

  • Polarización: o lo contrario de lo que hago: “no quiero sufrir estrés en el
  • trabajo” podría decirse: “quiero estar relajado en el trabajo”.
  • Comparación: quiero hacer las cosas como X: “me gustaría estar relajado
  • como mi supervisor”.
  • Teorización: quiero hacer las cosas como se debe: “me gustaría tener las
  • habilidades o técnicas de relajación: respiración, autoverbalizaciones positivas, autoconfianza, distensión muscular, etc.”.
  • Productividad: quiero hacer más A y B: “Quiero ser más tranquilo a la hora de comunicar, hablar más pausado y demostrar buen humor”.
  • Como si: «Si hubiera alcanzado mi estado deseado yo estaría tranquilo a la
  • hora de comunicar, hablaría más pausado y expresaría buen humor”.

Para llevar un control y evaluar la evolución que se va realizando del camino hacia la meta, se puede responder a una serie de preguntas. A través de estas cuestiones se asegura que se está avanzando por el camino correcto. Dichas cuestiones están diseñadas para conectar con las sensaciones.

  • ¿Qué observaré cuando haya logrado el objetivo?
  • ¿Qué sonidos podré escuchar?
  • ¿Qué imágenes podré ver?
  • ¿Qué olores podré oler?

Se trata de describir el objetivo pero añadiendo todos los detalles sensoriales: vista, oído, gusto, olfato y tacto. Experimentando el contexto y las sensaciones del estado deseado.

  • ¿Cómo puedo evaluar si estoy logrando el objetivo?
  • ¿Cómo sabré si me estoy acercando a la meta?

El logro del objetivo planteado debe ser siempre responsabilidad de la persona que se lo plantea. Hay que evitar que terceras personas intervengan en el logro del objetivo.

El objetivo debe ser de un tamaño apropiado. En el caso que sea demasiado grande debería dividirse en objetivos más pequeños y asequibles.

Teniendo en cuenta que una de las presuposiciones de la PnL es que toda conducta tiene siempre una intención positiva, se recomienda que los objetivos tengan siempre una intención positiva.

Para poder transformar los objetivos a una intención positiva se pueden plantear preguntas como las siguientes:

  • ¿qué conseguiré logrando este objetivo?
  • ¿para qué lo necesito conseguir?
  • ¿qué me puede aportar?
  • ¿en qué aspectos voy a cambiar?
  • ¿a dónde me llevará?
  • siempre tienen que ser preguntas que orienten al futuro (¿para qué?) y no al pasado (¿por qué?).