Una concepción traumatica puede condicionar las posteriores experiencias de vida.
Así pues, ante cualquier limitación en nuestra vida, resulta oportuno e interesante hacerse alguna de las preguntas siguientes:
- ¿cómo he sido concebido?
- ¿cuáles fueron las circunstancias que vivieron mis padres en el momento de mi concepción?
- ¿cuál era el clima emocional en mi concepción?
Por ejemplo: Padres que desean intensamente que el bebé sea de un sexo y nace del otro. En este caso, puede ocurrir que este hijo pueda tener experiencias en su vida tipo: sensación de no ser aceptado, de ser inadecuado; también pueden tener dificultades con su género y no saber qué se espera de ellos ni qué deben esperar de sus relaciones.
Las circunstancias que rodean la concepción se convierten en la base de patrones inconscientes en la vida y son las que alteran su estado natural. Estas circunstancias están determinadas por los programas inconscientes alimentados y mediatizados por las creencias.
Cuando estos programas son muy fuertes, sentimos que vivimos una vida que no queremos o no deberíamos vivir, una vida sin sentido.
Es un desplazamiento de lo que vivimos a nivel profundo (lo que somos) y de lo que vivimos a nivel de vivencia.
Es durante la concepción cuando nuestros progenitores nos introyectan o transmiten estos programas, esta información:
Programas inconscientes del clan.
Programas relacionados con el estado emocional de ambos progenitores en EL MOMENTO de la concepción.