Aunque el desarrollo de la actividad cerebral es hasta los 6 años,
consideramos importante tenerlo en cuenta ya que la etapa de 0 a 3 años del Proyecto Sentido está incluida en este proceso de desarrollo.
En el cerebro humano existen varios tipos de ondas cerebrales, entre las cuales destacan :
| ACTIVIDAD – FRECUENCIA | ESTADO CEREBRAL |
| Delta 0,5 – 4 Hz | sueño/inconsciente |
| Theta 4 – 8 Hz | imaginación |
| Alpha 8 – 12 Hz | conciencia en calma |
| Beta 12 – 35 Hz | conciencia enfocada |
| Gamma > 35 Hz | rendimiento pico |
La actividad predominante del cerebro durante los primeros 2 años de vida del niño es delta, la frecuencia más baja del electroencefalograma (en un cerebro adulto, delta está asociada con el dormir o el inconsciente).
Entre los 2 y 6 años de edad, la actividad del cerebro del niño se acrecienta y opera fundamentalmente en el rango de theta (en el adulto, la actividad theta está asociada con estados de ensueño o imaginación).
Mientras están en el estado theta, los niños pasan la mayor parte del tiempo mezclando el mundo imaginario con el mundo real. La actividad predominante delta y theta en niños de menos de seis años significa que sus cerebros están operando a niveles por debajo del consciente.
Las frecuencias del cerebro delta y theta definen un estado cerebral conocido como trance hypnogógico. El niño vive los primeros seis años de su vida en un trance hipnótico.
Durante este tiempo, sus percepciones del mundo son grabadas directamente en el subconsciente sin la discriminación de la mente consciente de sí misma, la cual se encuentra latente.
En consecuencia, aprendemos nuestras percepciones fundamentales sobre la vida antes de que expresemos la capacidad de elegir o rechazar esas creencias. Simplemente somos «programados».
Los niños pequeños observan con detenimiento su entorno y almacenan los conocimientos que les ofrecen sus padres en la memoria subconsciente. Como resultado, el comportamiento y las creencias de sus padres se convierten en las suyas.
Desde la Bioneuroemoción sabemos que los síntomas físicos o psíquicos a los que llamamos enfermedades, son la respuesta biológica a una información de un conflicto generado por la mente.
En el caso de los niños, su mente en un estado de actividad delta o theta, no es capaz de generar conflictos propios, puesto que el niño en este estado no puede estar en incoherencia. Si el niño tiene hambre, llora; si está contento, ríe; si desea algo, lo señala, etc. No esconde, ni reprime sus emociones.
Por tanto, cuando un niño presenta un síntoma físico, está expresando la respuesta biológica a un estado emocional de su madre, a la que está unido y fusionado emocionalmente.
Así pues, los niños no enferman, los enferman los padres.