El parto es la última fase del programa de la naturaleza para la perpetuación de la especie: fase simpaticotónica final o crisis epileptoide.
Parece ser que hemos pasado de esto:
Las mujeres, durante millones de años, han llevado a cabo sin problemas una tarea fundamental tan importante como es la de dar a luz un niño. La madre siempre ha sabido cómo tenía que parir a su hijo, es decir, en cuclillas la más fácil fisiológicamente, y sabía que tenía que quitar el cordón umbilical y poner al neonato en su pecho tras haberlo limpiado.
A esto:
Si se mira el modo actual de nacer, en el que se desprecian todas las reglas primitivas de la naturaleza con estudiada ignorancia, hasta llegar a provocar las contracciones o incluso a practicar la denominada cesárea, nos deberíamos preguntar: ¿cómo nos tenemos por inteligentes?
Por suerte en tiempos recientes las mujeres han reconquistado nuevamente el derecho a un parto natural a los médicos, en su mayoría hombres…
Dr. Ryke Geerd Hamer
El parto puede vivirse de dos formas:
En contra de las leyes de la naturaleza y con dolor.
Según las leyes de la naturaleza y sin dolor.
En el primer caso, con dolor, el niño capta el sufrimiento de la madre y puede causarle una memoria de temor o culpa.
Hay que recordar que la Naturaleza siempre nos ayuda. Las respuestas biológicas tienen una intención positiva, la intención de adaptación.
Estas respuestas también se dan en el parto con dolor. Tomar conciencia de la intención positiva de la Naturaleza, nos permite abrirnos a la posibilidad de liberarnos de la información limitante del parto.