la física cuántica subyace a todo lo que observamos. Todo el Universo está hecho de nano-partículas más diminutas que un átomo. Por lo que haremos un pequeño repaso de las principales teorías aplicadas al tema que nos ocupa:
La polaridad.
Se basa en el principio de la complementariedad.
Toda la información que llevamos en nuestro inconsciente está polarizada y buscará otra información para complementarse y dar una solución estable, llena de sentido y con la intención de preservarnos de situaciones dolorosas.
Nosotros buscamos estas polaridades complementarias en nuestros espejos. El espejo nos muestra una imagen especular. Aquí es donde estriba la dificultad de vernos a nosotros mismos en los demás. Hay que entender como espejos: la pareja y la familia de cada uno de nosotros. El espejo del árbol materno es el árbol paterno, y viceversa.
Desarrollar una mente capaz de interpretar las polaridades nos llevará a un cambio de percepción y nos alejará del victimismo y de la mala suerte.
Nos devolverá a nosotros mismos el “poder” de transformar nuestras vidas. Dejamos de esperar que los demás cambien y asumimos que el cambio es un reto particular.
El principio del holograma.
Descubierto por el Nobel Dennis Gabor se pone de manifiesto y demuestra que la parte contiene el todo, y el todo contiene a la parte.
Este principio es de gran ayuda en el estudio del árbol genealógico, pues éste contiene toda la información heredada y si es escasa, se estudian las proyecciones y espejos.
La resonancia.
En el universo todo resuena, todo es afinidad. En nuestras relaciones interpersonales manifestamos verbalmente esto muchas veces: “estamos o no en onda”, “tenemos feeling”, «hemos conectado», “estamos desfasados”, etc.. En realidad, se trata de resonancias inconscientes.
Una máxima expresión de la resonancia sería cuando conocemos a alguien y nos enamoramos perdidamente; habremos encontrado la parte complementaria que nos hace sentir estables. Se trata de nuestros programas inconscientes que buscan expresarse y complementarse, y lo hacen mediante el fenómeno de la resonancia. Un practicante de auto-indagación debe plantearse siempre en su trabajo de búsqueda de información inconsciente:
“¿Todo ello dónde nos resuena en nuestro árbol genealógico y en nuestra línea de vida?”
El principio de la no-localidad.
Este principio nos conduce a la comprensión del efecto retroactivo, dado que todo está interconectado, si cambio la información en el presente, esto transformará (trascenderá) a la información del pasado. Esta nueva información nos llevará a otro estado presente, es decir, a nuevas relaciones, circunstancias y experiencias.
El principio del efecto observador.
Si aplicamos este principio a nuestra vida, llegamos a un punto de motivación para cambiar nuestra vida desde el cual no se entiende ni pretende cambiar a los demás, al otro; cambiamos porque no podemos evitarlo, vemos todo desde otra perspectiva, con plena aceptación y comprensión de que el único cambio posible es el de uno mismo.
Obviamente este cambio afectará a todo lo que le rodea (personas y situaciones), pero no se esperará nada en concreto. Este es el estado óptimo al que tiene que llegar cada uno.
Se trata de un experimento tan clarito y evidente que desde el principio ha estado lleno de controversia entre los científicos y los físicos, pues lleva implícito el acto de observar con conciencia.
Los últimos umbrales de la física cuántica nos llevan al encuentro con la conciencia. Hay más de 10 interpretaciones sobre este principio, pero todas ellas, aunque no se mencione, llevan implícito la conciencia del observador.
“No hay manera de interpretar la teoría cuántica sin encontrarse con la conciencia”
Dr.Bruce Rosenblum y Dr. Fred Kuttner, “El enigma cuántico – encuentros entre la física y la conciencia”.