Para conseguir la desprogramación y el desaprendizaje de la información heredada por el Transgeneracional y por el Proyecto Sentido, resulta muy aconsejable, sobre todo en los casos de diagnóstico grave, el método de la Cuarentena.
Este método consiste en un aislamiento total del entorno problemático que alimenta la sintomatología del cliente. Su base biológica tiene que ver con el engrama.
Se trata de un período de 40 días de aislamiento para estar con uno mismo, alejándose de todos los condicionamientos, conscientes e inconscientes, relacionados con nuestras enfermedades y síntomas.
De este modo, la persona es capaz de liberarse de las adicciones con respecto a ciertos familiares y aspectos de la propia vida.
Anatómicamente, lo que ocurre durante el período de la Cuarentena es muy similar a lo que ocurre en un proceso de desintoxicación. Vendría a ser un periodo de convalecencia.
Este concepto está profundamente arraigado en nuestro inconsciente personal y colectivo. Existe desde hace miles de años y se describe incluso en la Biblia, donde está perfectamente detallado.
Nuestra historia antigua está impregnada de la idea de cuarentena, el número cuarenta aparece en muchos pasajes de la Biblia y los Evangelios dentro del marco de nuestra tradición judeocristiana:
- Jesús ayunó cuarenta días en el desierto;
- Moisés estuvo cuarenta años en el desierto y cuando llegó a la tierra prometida envió unos exploradores a Canaán,
- que también estuvieron allí cuarenta días;
- el diluvio universal duró cuarenta días;
- la cuaresma dura cuarenta días;
- Moisés y Elías estuvieron en la montaña cuarenta días;
- el pueblo de Israel estuvo sometido durante cuarenta años, etcétera.
Obviamente, este número no aparece por casualidad. Todos tenemos esta información, por lo que el concepto de «cuarenta» es algo realmente muy importante en nuestro inconsciente, algo que debemos respetar.
En las culturas asiáticas también se hace referencia a la cuarentena, como en el caso de ciertas meditaciones tibetanas especiales practicadas en una oscuridad absoluta y conocidas como «El Retiro del Buda», del que habla Robert Newman en su libro Calm Healing.
En Tailandia hay una técnica que proviene de la tradición taoísta en la que las personas realizan retiros en la oscuridad. Además del uso que se hace de la cuarentena en la medicina tradicional china: en varios hospitales de Chi kung, en China, cuando ingresan los pacientes se les asigna un grupo de apoyo. Estos grupos de apoyo están formados por pacientes anteriores y actuales que han sobrevivido o están sobreviviendo al mismo tipo de cáncer que tienen los pacientes que ingresan y se aplica lo siguiente:
Para ayudar a los pacientes en su sanación y darles todas las ventajas emocionales durante la recuperación, se prohíben durante seis semanas los visitantes, las llamadas telefónicas, las cartas, la televisión y los periódicos.
La razón por la que se implementan este tipo de límites es que hacen falta aproximadamente seis semanas para cambiar un patrón energético.
La separación del paciente de su medio ambiente emocional anterior le asegura un entorno saludable y controlado, en el que ni la familia ni los amigos pueden afectar negativamente el proceso de sanación (a través de comentarios o actitudes críticas, etcétera).
Los pacientes están inmersos en un grupo de apoyo lleno de individuos cuidadosos y motivados, todos trabajando con un mismo objetivo. Además, los pacientes que han estado allí más tiempo comparten sus éxitos y eso eleva la moral.
Una larga experiencia clínica en Bioneuroemoción® nos ha permitido observar que las personas con cáncer que se aíslan de todo, recuperan la salud. Por ello, recomendamos esta práctica en las consultas, pues permite aislarse de los anclajes inconscientes que toda persona tiene con relación a su problemática concreta.