Las personas afectadas por esta constelación tienen alterada el área del control cerebral del recto y del ano, así como la del estómago y las vías biliares y pancreáticas.
En la fase maníaca: se activa el conflicto de identidad y la persona se muestra extremadamente furiosa, agresiva y violenta con los demás. Suelen abusar físicamente, tienen predisposición al crimen/asesinato y presentan tendencias sádicas, son capaces de cometer un suicidio brutal.
En la fase depresiva: se activan el enojo, la rabia y la ira. Dirigen la agresión hacia ellos mismos, tienen tendencias masoquistas y tienden a auto-mutilarse (piercings, dilatación lobular de oreja, perforaciones labiales, nasales, perforaciones en las cejas).
En esta constelación las personas están furiosas y reaccionan de forma incontrolada.
Se muestran irascibles y rabiosas, dan golpes en las mesas, tiran objetos, usan frases como ¿por quién me tomas ? es LA MÁXIMA EXPRESIÓN DE LA VIOLENCIA FÍSICA.
Son personas que se mueven entre sentimientos de injusticia y de perdida de identidad. Sienten que no hay lugar para ellos en la familia, no consiguen una buena relación con los hermanos, son quienes no han sido deseados por los padres, han estado en internados.
Los hombres zurdos que tienen dos conflictos de rencor en el territorio entran en esta constelación de forma explosiva, son los típicos subversivos, antisistema.
Quienes están afectados por esta constelación pueden tomar sustancias excitantes, como la cocaína o éxtasis.
La gente con esta constelación se puede castigar por ejemplo haciendo ejercicio (correr, footing, hacer yoga, fitness, alterofilia, fútbol, etc) lo que se conoce como vigoréxia, en este caso se habla de un conflicto de desvalorización (constelación megalómana)
A estas personas hay que darles su sitio en el grupo, reconocerlas, que se sientan en su territorio, darles su lugar, su espacio.