El TOC es un trastorno de ansiedad como la claustrofobia y agorafobia. Está caracterizado por la presencia de ideas, pensamientos y conductas obsesivo compulsivas de carácter recurrente.
Las obsesiones son ideas, imágenes o impulsos que pasan por la mente una y otra vez y son vividas con repugnancia o sin sentido. El individuo considera las obsesiones inapropiadas y le provocan un malestar significativo. A menudo la persona intenta ignorar o suprimir estos pensamientos e ideas, o bien neutralizarlos desarrollando otras actividades.
Las compulsiones son conductas repetitivas o ”rituales” que la persona se siente impulsada a realizar de un modo determinado y de forma estereotipada.
El propósito es prevenir o aliviar el mal estar pero por si mismas no proporcionan placer ni gratificación. Al contrario, la persona con TOC suele sentirse culpable porque no es capaz de controlar sus compulsiones.
Sentido biológico: Los movimientos, gestos o rituales suelen tener la función de aliviar un malestar y no pensar en la actividad conflictiva que provoca la angustia, aunque hacen sentir, al que los padece, culpable por no poder evitar esos movimientos..
Conflicto: Constelación de conflictos de separación y repugnancia.
Es muy importante buscar en el proyecto sentido y el transgeneracional. También observar el sentido del gesto, acción, ritual…
Se distinguen los siguientes tipos de TOC:
- Limpiadores: Gente que lo limpia todo. Llevan un conflicto de mancha y suciedad, probablemente por abusos recibidos o heredados del transgeneracional.
- Acumuladores o Síndrome de Diógenes: Personas que no quieren desprenderse de algo vital.
- Verificadores: Personas que lo verifican todo. Intentan evitar que se vuelva a producir una catástrofe que vivieron ellos o se vivió en el transgeneracional.
- Lavarse las manos: Buscar memorias de mancha (violación).
- Sonarse la nariz: Buscar un hijo fuera del matrimonio o perdido en el transgeneracional.