El inconsciente biológico
- El inconsciente lo controla y graba todo. Procesa entre un 95%-97% de los estímulos sensoriales percibidos.
- El inconsciente tiene una prioridad: protegernos de todo mal.
- No atiende a razones,
- No se detiene para preguntarse si una cosa está bien o no, ni siquiera se cuestiona la verdad de las cosas.
- El inconsciente simplemente actúa y su respuesta es rápida y lo más precisa posible.
- El inconsciente reacciona biológicamente,
- Además, almacena todos los recuerdos a través de las ventanas sensoriales del organismo.
Por ejemplo, podemos estar viendo una película en la que aparece una escena dramática que nos evoca un recuerdo doloroso personal entonces:
- nuestra fisiología se agita y
- somos capaces de sentir lo que llamamos ansiedad: la respiración se altera, las manos sudan, el corazón cambia su ritmo y no sabemos muy bien qué nos pasa.
- El inconsciente no puede razonar ni comprender que estamos tranquilamente en el cine con la persona amada.
La neurociencia estudia lo que ocurre en el cerebro cuando una persona debe tomar una decisión en situaciones que implican carga emocional, sobre todo en aquellas que afectan a la economía o la salud.
Se ha demostrado que el inconsciente reacciona a los 200 ms (doscientos milisegundos), mientras que el consciente lo hace a los 400 ms. Esto implica que, cuando hay una novedad, el inconsciente previene al consciente.
¿Qué ocurre un instante antes de tomar una decisión?
Se ha observado actividad en las neuronas relacionadas con la decisión que se va a tomar, antes de que la persona sea consciente de ello.
«nuestras decisiones son codificadas por el inconsciente mucho antes de que nos demos cuenta de nuestra intención«.
John-Dylan Haynes, investigador de la Universidad de Leipzig.
En otras palabras, nuestro inconsciente ya conoce cuál es la decisión que tomaremos aún si nosotros mismos no lo sabemos de forma consciente.
Para llegar a estas conclusiones, Haynes registró la actividad eléctrica del cerebro mientras sometía a las personas a una prueba muy sencilla, simplemente debían presionar uno de dos botones. Cuando se les daba la orden de actuar, las personas debían elegir libremente si deseaban presionar el botón derecho o el izquierdo.
Lo curioso es que la decisión consciente de pulsar el botón estaba precedida (en unos cientos de milisegundos) por un potencial negativo del cerebro denominado “preparación potencial”, que se origina desde el área motora
complementaria (una región del cerebro involucrada en la preparación del acto motriz).
En otras palabras, nuestro cerebro se preparaba para la acción mucho antes de que la persona tomase conscientemente la decisión, lo cual ha llevado a Haynes a plantear que nuestro inconsciente toma por nosotros algunas decisiones, quizás muchas más de las que estaríamos dispuestos a aceptar.
Cuando un recuerdo es doloroso queda guardado en el inconsciente con todos los matices. Estos matices se relacionan con precisión, contienen todos los detalles que envuelven una situación dolorosa.
Por ejemplo, un determinado olor, un ruido, una música, una calle oscura, unas voces, una comida, un ambiente o una determinada temperatura. Estos matices funcionan como engramas que se disparan cuando el inconsciente los detecta de nuevo para avisarnos del peligro y evitar que la situación dolorosa se repita.
Las personas que son capaces de mantenerse impasibles mientras toman decisiones que pueden ser rechazadas legal o moralmente por la sociedad a la que pertenecen, pueden hacerlo porque viven de forma coherente consigo mismas y con sus intereses.
El inconsciente biológico lleva evolucionando millones de años. Por ello, ha aprendido a responder de una determinada manera frente a situaciones estresantes y perjudiciales para el individuo.
Hace miles de años, cazar un animal era una cuestión de vida o muerte. Hoy en día, cazar un buen sueldo puede determinar el futuro de los hijos. Para poder decidir correctamente es aconsejable emplear el inconsciente biológico en toda su magnitud y posibilidades.
El inconsciente reacciona biológicamente, ya sea frente a la caza de un animal o frente a la caza de una posición social. Las reacciones son siempre biológicas ya que llevan incorporados programas evolutivos preparados para activarse ante cualquier dificultad que se presente.
Estas reflexiones nos servirán para explicar más adelante PARA QUÉ, por ejemplo cuando durante una comida recibimos una mala noticia se nos quita el apetito o tenemos diarrea o ganas de vomitar.