¡Uy! es un 97% de nosotros mismos. Nuestra conciencia sólo alcanza un 3% en esto que llamamos realidad.
Bien ¿para qué vale? Pues para recordar y grabar.
¿Y qué se graba aquí? Pues toda la información de tus antepasados, la información que recibiste durante tu gestación y por supuesto una memoria evolutiva que tiene miles de millones de años… (en teoría, ya que el tiempo no existe).
Imagínense que cada vez que nos levantamos de la cama por la mañana tuviéramos que recordar cómo pongo el pie, dónde la mano para apoyarme ,cual es la derecha, cual es la izquierda, etc. No nos levantaríamos probablemente…
El inconsciente almacena todo a modo de aprendizaje y evolución mediante la adaptación de las células y nuestro ADN; cada situación estresante queda grabada como método de protección (en principio, más tarde veremos como esta información puede causarnos serios daños tales como cáncer, leucemia, alzheimer, esclerosis , etc.).
Recuerden cada situación de estrés, que luego se repite en nuestra vida, que no damos con la solución. Bien, todo esto empieza a mejorar cuando uno toma conciencia de estos programas inconscientes, repetimos inconscientes, vamos que -como meros robots- no nos enteramos de estas situaciones, debido a nuestras creencias que hacen que nuestro EGO y nuestra psicología estén todo el tiempo dando explicaciones constantes para así impedir superar y trascender aquella memoria que se te instaló antes incluso de tu nacimiento.
Estas explicaciones, justificaciones y razones lógicas (psicológicas) (no biológicas) son precisamente las que nos impiden evolucionar y evitan que nuestra biología –que es perfecta– trascienda esta información y podamos sanar o curar.
Así que recuerden lo único perfecto es la biología que gracias a su proceso de evolución, de saber adaptarse, no de quedarse atrás -como la humanidad parece esta haciendo a día de hoy, MEDIATIZADA– pues claro, no parece ser muy evolutivo no aplicar el conocimiento del que se dispone- y nosotros sabemos ya que son nuestras creencias las que nos enferman… y ¿entonces?
Esto es nuestro 97% de Inconsciente Biológico, para el que:
- No hay nada Externo
- Es Atemporal
- No distingue real/virtual
- Es Inocente
Parece ser que algún día nos daremos cuenta de que la solución a nuestros problemas no está fuera sino dentro de nosotros mismos. Vamos a dejar de proyectarnos fuera. Todo es un holograma, todos tenemos las mismas posibilidades y capacidades de desarrollarnos como el Ser divino que somos.
De manera que somos libres de vivir nuestra vida, nadie nos va a juzgar, nadie nos va a condenar. Nosotros mismos somos quienes nos condenamos y juzgamos, somos nosotros quienes pedimos y traemos el castigo a nuestras vidas y luego nos preguntamos ¿qué habremos hecho?
Pues bien, TODO.
¿Demasiada responsabilidad? Creo que no, más bien deberíamos celebrarlo ya que a partir de ahora somos los dueños de nuestras vidas y no nuestra programación inconsciente, si amigos, ahora sabemos que cada uno de nosotros es responsable de su respectiva vida así como de lo que vemos que sucede en el mundo.
Es en este punto, al comprender nuestra responsabilidad, no nuestra culpa, cuando se produce un cambio cuántico. Cuando no sabemos que somos responsables, nuestras vidas transcurren a una velocidad espacio/tiempo que varía cuando descubrimos que somos responsables de nuestras vidas, cuando decidimos hacernos responsables de todos nuestros “males” comprendiendo que nos los causamos a nosotros mismos, es en este punto a partir del cual podremos observar, trascender y sanar.
Una maravillosa característica de este nuevo paradigma es la COMPRENSIÓN a través de la cual vamos a poder perdonar y perdonarnos y todo ello en el contexto, entorno, ambiente que conocemos como realidad en nuestra vida.
Igualmente, a partir de aquí vamos a poder decidir quién queremos ser ante las diferentes circunstancias de nuestra vida, encontrando la respuesta a la pregunta ¿para qué yo vivo esto de esta manera?