El entorno y su importancia para la epigenética

Como demuestra H.M. Temin con la trasncriptasa inversa, los cambios hereditarios pueden verse influidos por el entorno.

Es importante definir qué entendemos por entorno (o medio ambiente): es todo aquello que PERCIBIMOS con nuestros sistemas biológicos (sentidos). También entendemos que es todo aquello relacionado con lo físico y emocional.

Entendemos por tanto como entorno: las condiciones físicas como el clima, contaminación, etc. y los estados emocionales que surgen cotidianamente y todo lo que se deriva de nuestras reacciones según nuestro mapa mental.

Así, un individuo puede tener unas predisposiciones genéticas que no se activan nunca porque la forma de PERCIBIR el entorno, su forma de relacionarse y su forma de SENTIRSE involucrado a nivel EMOCIONAL con el mismo, no permite la activación de dichas predisposiciones genéticas.

La epigenética pone fundamentalmente de manifiesto que en un porcentaje muy elevado, la expresión celular y la actividad genética están reguladas por el entorno.

Esta es la expresión fundamental de la idea de que no somos víctimas de una programación hereditaria sino que podemos hacer algo. Es la demostración de que el ambiente afecta a las células y de que éstas responden adaptándose.

La epigenética supone la constatación de que nuestros sentimientos y emociones afectan a la información de nuestro ADN.

No son las hormonas ni los neurotransmisores producidos por los genes los que controlan nuestro cuerpo y mente, son nuestras creencias las que controlan nuestro cuerpo, nuestra mente y por tanto, nuestra vida.

Dr. Bruce H. Lipton