Interruptores epigenéticos

Wolf Reik profesor de Cambridge descubrió que ubicando un embrión de ratón en una platina, podía inducir a los genes a apagarse. Se preguntó si ocurriría lo mismo con los embriones humanos. Si podía manipular el embrión en la platina afectaría a los interruptores genéticos.

Parece ser que el mero hecho de sacar al embrión de su entorno natural (ambioma intrauterino) puede desencadenar el síndrome de Beck Wiedemann en el futuro niño.

Hasta ese momento se pensaba que no podían heredarse los genes alterados (mutados). Reik reprodujo algunos ratones con interruptores genéticos alterados, lo más asombroso es que el interruptor genético que poseía la primera generación estaba claramente presente en la segunda generación.

Esto confirma que cualquier cambio medioambiental afecta a la forma de actuar de los genes y que esta condición se puede heredar a través de las generaciones.

Esto nos lleva a pensar que si los genes determinan nuestra conducta y fisiología, cualquier cambio que se realice a lo largo de nuestra vida afectará también al material genético propio y de las generaciones futuras. Por este motivo resulta esencial el estudio del transgeneracional y la epigenética.

Moshe Szyf y Michael Meaney científicos de la Universidad McGill, se percataron de que los cambios epigenéticos además de producirse durante el desarrollo embrionario también pueden darse durante la edad adulta, desencadenando una cascada de señalización celular y cambios que pueden tener como resultado el desarrollo de un cáncer.

Tras demostrar que la corrección de los cambios epigenéticos con fármacos podría curar ciertos tipos de cáncer en los animales, consideraron una hipótesis:

  • si la dieta y los productos químicos pueden causar cambios epigenéticos,
  • ¿podrían ciertas experienciasnegligencia infantil, abuso de drogas, etc– desencadenar cambios epigenéticos en el ADN de las neuronas del cerebro de las personas?

A través de la experimentación con ratas, Meaney analizó la frecuencia del comportamiento de lamer y asear de las ratas madre hacia sus crías y pudo dividirlo en:

  • Alto comportamiento en relación al número de lamidas, aseos y contacto,
  • Baja frecuencia de dicho comportamiento.

Comprobó:

  • que las crías que recibían un alto grado de atención o un mayor contacto materno tenían la marca del metilo en genes que normalmente inhiben las respuestas al estrés.
  • que una vez adultas, las crías con un menor grado de atención mostraban una mayor respuesta al estrés.
  • que estos rasgos tienden a heredarse, las ratas que recibieron mayor atención mostraron el mismo comportamiento (atención) con sus propias crías en mayor proporción que las que recibieron una atención insuficiente.
  • lo más interesante fue comprobar que si cogían una cría de una «mala» madre y la juntaban con una «buena» madre, en la edad adulta esta cría pasaba a mostrar un alto grado de afectividad hacia sus crías.
  • Esto es que el comportamiento no es estrictamente genético sino que puede verse influenciado de manera potencial por la epigenética, es decir por el ambiente.

Meaney concluyó que las diferencias en la metilación inducidas por el grado de atención materna son responsables de los cambios en la expresión genética.

Al estudiar informes de autopsias por suicidio y accidentes de carretera y comprobar las historias de vida respectivas pudo correlacionar historias de abusos con el aumento de la metilación.

Las experiencias traumáticas en nuestro pasado o en el de un ancestro dejan cicatrices moleculares codificadas en nuestro ADN.

El ADN sigue siendo el mismo pero las tendencias psicológicas y de comportamiento se van heredando. Los mecanismos de la epigenética del comportamiento subyacen no solo en los déficits y debilidad sino también en las fortalezas.

El genoma se conoce como el proyecto de vida, el epigenoma es la forma de adaptación a las nuevas circunstancias.

Así pues desde la Bioneuroemoción sabemos que al trascender ciertas situaciones vitales podemos desmetilar nuestro ADN, para ello es importante tomar conciencia y pasar a la acción.