Cambio y coaching

El cambio ocurre en nuestro entorno y nosotros lo percibimos una vez que es lo suficientemente evidente como para poder ser percibido, se trata de una latencia entre el cambio y la toma de conciencia de dicho cambio y por consiguiente de las reacciones hacia el mismo.

La percepción nos facilita la comprensión de la realidad aunque dificulta tomar conciencia de la transformación. Esto hace que el éxito quede reservado para aquellos que han aprendido a reconocer, seguir y anticipar los flujos de cambio.

El cambio en el líder es necesario puesto que su transformación puede iniciar un proceso de cambio a mayor escala.

El líder cuenta con la capacidad de motivar a los demás para crecer y desarrollarse. Cuenta con una capacidad de influencia de la cual debe tener conciencia evitando la manipulación.

La modificación del comportamiento en psicología moderna tiene su origen con Ivan Pavlov. Más tarde se propuso el condicionamiento operante de B. F. Skinner y en la actualidad se trabaja a partir de la definición de un plan de acción de cambio de comportamientos.

Este plan comprende la identificación de aquel comportamiento a modificar, la del comportamiento a adquirir y la implementación gradual de nuevas conductas y su correspondiente feedback correctivo positivo y motivador durante el tiempo oportuno.

El cambio también se ha producido en la autoridad pasando de mandar a formar una autoridad participativa que anima, motiva, cohesiona esfuerzos y voluntades a través del consenso.

Existen los cambios de nivel 1 que intervienen dentro de un sistema. Hacen referencia a mantener el equilibrio en un entorno cambiante de manera a asegurar la supervivencia. Cuando estos cambios resultan insuficientes se requieren:

Cambios de nivel 2 o aquellos que modifican el sistema, conllevan cambios externos.

El cambio exige el deseo de cambiar y disponer de los medios para lograrlo. Aquí se distingue el cambio cuantitativo o soluciones materiales y el cambio cualitativo o elementos intangibles que nos ayudarán a conseguirlo. Este último no puede ser imperativo ni debe ser impuesto. Requiere de una visión diferente que cause nuevas interacciones.

A través del respeto, aprecio y reconocimiento del otro se consigue obtener un cambio más facilmente de ahí la importancia de la cooperación voluntaria del individuo.

Focalizarse en las funciones útiles y las virtudes del sistema para potenciarlas como recurso para el proceso de cambio, reforzará la valoración reconocimiento del sujeto.

La empresa del siglo XXI promueve el trabajo en equipo, multidisciplinar de igual a igual y con autonomía. Se fomenta la capacidad de autogestión e innovación, asumiendo riesgos empresariales y generar un compromiso con la empresa y focalizar la atención en la excelencia.