John Mayer y Peter Salovey además de ser los primeros autores en denominar y desarrollar el concepto de IE, ponen de manifiesto la importancia de las emociones como agentes mediadores en la inteligencia humana, por lo que ya no solo se concibe ésta como resultado de aspectos meramente cognitivos e intelectuales.
Ambos impusieron la idea de que cuando somos conscientes de lo que estamos haciendo, pensando y sintiendo en un momento determinado, estamos practicando mindfulness.
Mindfulness es una capacidad humana que todos poseemos, cuya premisa principal es que los seres humanos somos capaces de ser conscientes de lo que nuestra mente alberga, de lo que piensa y siente, lo que nos permite entender los sentimientos, tener claro qué es lo que sentimos y de esta manera poder regularlos y controlarlos.
Por este motivo también se conoce la técnica de mindfulness como la técnica de la atención focalizada, ya que se centra en que aprendamos a focalizar nuestra atención para comprender qué es lo que ocurre en el interior de nuestra mente, para comprenderlo y controlarlo.
Las emociones constituyen un conjunto de experiencias que cuando las vivimos o sentimos, todas las personas sabemos identificar. Las emociones son respuestas a estímulos externos o internos, que generan una activación fisiológica en nuestro cuerpo, la cual nos lleva a realizar una determinada conducta; el sistema nervioso prepara al organismo para actuar.
Las emociones tiene una función adaptativa, de ayuda la supervivencia, ya que nos prepara para actuar en determinadas situaciones, por ejemplo el miedo nos prepara para la huida.
El problema surge cuando no percibimos ni sentimos las emociones de forma adecuada, es decir tal cual lo estamos haciendo en la actualidad, convirtiéndose en algo desadaptativo para la persona, que hace que la capacidad de asimilarlos y controlarlos se difumine, convirtiendo la forma de sentir la emoción en algo patológico, un ejemplo de no comprender las emociones puede ser la ansiedad.
Las emociones poseen unos componentes conductuales particulares, que son la manera en que éstas se muestran externamente. Son en cierta medida controlables, basados en el aprendizaje familiar y cultural de cada grupo:
- Expresiones faciales.
- Acciones y gestos.
- Distancia entre personas.
- Componentes no lingüísticos de la expresión verbal (comunicación no verbal).
Los otros componentes de las emociones son fisiológicos e involuntarios, iguales para todos:
- Temblor.
- Sonrojarse.
- Sudoración.
- Respiración agitada.
- Dilatación pupilar.
- Aumento del ritmo cardíaco.
Estos componentes son los que están en la base del polígrafo o «detector de mentiras».
La emoción es un grupo complejo de interacciones entre factores subjetivos y factores objetivos, mediados por sistemas neurales/hormonales que pueden:
- Provocar experiencias afectivas como sentimientos de arousal, placer/displacer.
- Generar procesos cognitivos como efectos perceptivos relevantes emocionalmente, valoraciones, procesos de etiquetado verbal.
- Activar ajustes fisiológicos generalizados para las condiciones de activación.
- Conducir hacia una conducta que a menudo, aunque no siempre, es expresiva, dirigida a un objetivo y adaptativa.
Acorde con ésta y otras definiciones de emoción, en principio se suele decir que las emociones tienen una naturaleza episódica que aparece como efecto de las circunstancias, reales o imaginadas, en las que se ve inmersa una persona, aunque si tenemos en cuenta la Epigenética Conductual (la información heredada a través de nuestros ancestros) y el estudio del Proyecto Sentido (lo que sucede a nuestra madre antes y durante el embarazo), podemos encontrar una respuesta al origen de nuestras conductas, más que decir que nuestras emociones y conductas tienen una naturaleza episódica.
En mindfulness es importante el control de las emociones negativas para poder conseguir una atención plena y consciente. Aunque desde la Conciencia de Unidad nunca se verá una emoción como negativa sino más bien como una oportunidad de crecimiento y avance, tampoco se hablará de control ya que de acuerdo al principio de Incertidumbre de Heissenberg, ese control carece de sentido alguno.