Atendiendo a su definición, la hipnosis consiste en la focalización de la atención en un tema obviando los estímulos periféricos al mismo.
Cualquier persona puede concentrarse. Desde el estudiante para un examen al médico cirujano para poder realizar una operación. Estas personas no entran en un estado hipnótico cuando realizan sus tareas, pero sí que son capaces de alcanzar una máxima concentración para ello, y necesitan obviar los estímulos del entorno para garantizar el éxito en sus labores.
Por ello, aunque con una personalidad diferente, cualquier persona puede ser hipnotizada, puesto que cualquier persona es capaz de concentrarse en un tema y obviar la estimulación periférica.
Con la hipnosis se alcanza un estado de relajación absoluto, no queriendo abandonarlo en ocasiones por la sensación de bienestar y plenitud que deja en la persona.
En definitiva, no existe un tipo de personalidad que sea o no hipnotizable. Sin embargo, las características de la personalidad influyen en la capacidad de desconectar de las preocupaciones y en la capacidad de focalizar la atención hacia determinados temas.
Parece ser que el cerebro humano tiene repartidas sus funciones entre ambos hemisferios: el hemisferio izquierdo está más orientado a funciones analíticas, mientras que el hemisferio derecho está más orientado a funciones creativas y originales. Esta división también se observa en la personalidad de los sujetos, que pueden ser más analíticos e intelectuales o imaginativos y emocionales.
Personalidad intelectual
Se caracteriza por ser analítico y tener gusto por el conocimiento del entorno. Para este tipo de personas, la información y el conocimiento deben poseer un nivel de fiabilidad y validez mínimos para poder ser creíble. Así, el conocimiento verdadero para ellos es el obtenido mediante fuentes científicas, investigaciones y estudios de autores y expertos en la materia. Tratan de analizarlo todo al detalle, hasta el punto de cuestionarse los porqués de un hecho, y no descansan hasta darle una explicación válida, necesitan tener un estudio científico que respalde cualquier técnica que se utilice, ya sea en el área de medicina, en ingeniería, etc.
Estas personas tan analíticas, unidas a los prejuicios existentes de la hipnosis sobre su misticismo y prácticas mágicas, rechazan la técnica por no tener base científica, o al menos, no tener la suficiente base científica para ellos.
Por tanto, ante una sesión de hipnosis estas personas estarán en un estado de alerta continuo para intentar dar una explicación “válida” científicamente hablando. Este estado de alerta les impedirá poder relajarse, y no estar pendientes de las instrucciones del terapeuta, y por tanto, el proceso de hipnosis no será posible.
Personalidad emocional
Se caracteriza por centrar su modo de actuación en las emociones. Su comportamiento y su forma de pensar están guiados por las emociones, no son tan analíticos ni se detienen en buscar una creencia basada en datos científicos para considerar que algo es verdad, sino que se guían más por las intuiciones y las evidencias que la experiencia le aporta.
El conocimiento verdadero es aquel que le demuestra su entorno y las creencias de los demás. Para esta personalidad, cualquier técnica es buena hasta que se demuestre lo contrario o no les funcione a ellos o a su círculo relacional cercano. Además, buscan vivir experiencias originales y novedosas, que le aporten un conocimiento que no poseen hasta el momento y les crea curiosidad.
Este tipo de personalidad va a tener una mayor predisposición a participar en las sesiones de hipnosis, puesto que les genera curiosidad un método que no han probado. Sin embargo, esta curiosidad les genera un estado de excitación elevado que les impide relajarse por completo.
Los sujetos emocionales se excitan ante una actividad novedosa y de la que apenas tienen referencias. Estas, en el caso de la hipnosis, suelen ser la fantasía y la posibilidad de vivir una experiencia emotiva, y por tanto, el estado de excitación ante la posibilidad de ser hipnotizado impide que la persona siga las instrucciones del profesional.
Personalidad pasiva
Se caracteriza por no prestar atención a determinados convencionalismos sociales, no aportar su opinión y dejarse llevar por la situación. No se cuestionan el porqué de un hecho ni el motivo de un comportamiento, no le importa la motivación sino llevarlo a la práctica. No tiene juicio crítico y se caracteriza por una gran indiferencia ante hechos relevantes.
Este tipo de personas no muestran interés por su alrededor, el mundo es así y no pueden modificarlo. En una sesión de hipnosis el sujeto se dejaría llevar por el profesional pero no sería capaz de atender a las sugestiones, puesto que no le muestran interés.
Personalidad autoritaria
Consiste en que las personas actúan de un modo determinado a lo que ellos consideran correcto y adecuado. No se dejan influenciar por cuestiones alternativas y no muestran interés por otras opiniones. No cuestionan el motivo del comportamiento puesto que la justificación verdadera es la que ellos aportan. No tienen en cuenta las opiniones de los demás ni opciones alternativas a su modo de pensar y actuar.
Los hechos, comportamientos y tareas deben realizarse a su modo puesto que es el único verdadero y válido. Por tanto, en una sesión de hipnosis esta persona no atenderá a las instrucciones del profesional si no está de acuerdo con ellas, mostrando una actitud de contrariedad a cada instrucción del profesional.