Goleman organiza la inteligencia emocional en torno a cinco capacidades:
Conciencia de uno mismo
Es la capacidad del individuo para reconocer los propios sentimientos, emociones y
estados de ánimo. Desarrollar esta primera cualidad supondrá poder modificar este umbral que separa las emociones conscientes de las inconscientes para poderlas identificar y
percibir. Es por ello muy importante que cada individuo se conozca bien a sí mismo.
Equilibrio anímico
Éste depende de la capacidad para controlar el mal humor y evitar conductas
indeseables. Goleman usa como ejemplo la ira: “Si otro coche se interpone de repente en nuestro camino, nuestra ira hará que comencemos a conducir de manera imprudente”. Aquí
entra en juego la inteligencia emocional, pudiendo controlar las emociones de las
siguientes maneras:
Reconsideración, interpretando la situación de manera positiva.
Aislamiento, alejándose de la situación, a solas para serenarse.
Distracción, haciendo otra cosa para olvidar lo ocurrido.
Técnicas de relajación.
Motivación
Capacidad para autoinducirse emociones y estados de ánimo positivos,
como la confianza, el entusiasmo y el optimismo.
Control de los impulsos
Esta cualidad es definida como la capacidad de aplazar la satisfacción de un deseo en
busca de un objetivo.
Se juntó a un grupo de niños y a cada uno de ellos se les dio un chocolate. Se les ofrecieron dos opciones: se podían comer el chocolate ya mismo, o si esperaban a que el investigador volviese, podían comerse dos. Unos años después, estudiando el carácter y la personalidad de esos mismos niños, se constató que los niños que esperaron para comerse dos chocolates conservaban la capacidad de postergar el placer en interés de sus metas, siendo además más desenvueltos, seguros de sí mismos y tolerantes con sus decepciones. Por el contrario, los niños que no pudieron esperar, mostraban una personalidad más caprichosa, eran más indecisos y propensos al estrés.
Sociabilidad
Se refiere al conocimiento de las emociones y estados de ánimo de los demás.
Cuanta mayor habilidad presentemos para conocer las emociones de los demás, mejor controlaremos nuestras emociones. Se trata de generar vínculos y de ser empáticos con las personas que tenemos delante.