Competencias emocionales en las organizaciones – 2

Conciencia social: interpretar con precisión a personas y grupos

  • Empatía. Capacidad y habilidad para ponerse en el lugar del otro y entender el motivo de sus emociones, sentimientos y reacciones, lo que proporciona conciencia sobre el estado de ánimo de los demás. Respecto al trabajo, esta cualidad se puede aplicar tanto a los compañeros de trabajo como a las personas con las que nos relacionamos durante el ejercicio de nuestras actividades.
  • Servicio. Capacidad para identificar las necesidades y preocupaciones de un cliente, a menudo no expresadas, para poder ajustar los productos o servicios a sus expectativas.
  • Conciencia organizativa. Supone gozar de la capacidad para interpretar las corrientes de emociones y realidades políticas en los grupos. Supone la capacidad para interpretar situaciones de manera objetiva, sin la distorsión de las ideas propias, inclinaciones y suposiciones, por lo que el individuo puede responder con eficacia y de manera exitosa.
  • Gestión de las relaciones: inducir en los demás las respuestas deseadas. tiene que ver con las habilidades sociales de cada individuo respecto a las relaciones con los demás.
    • Desarrollar a los demás. Consiste en sentir las necesidades de desarrollo de las personas y alentar sus aptitudes.
    • Influencia. Tener influencia sobre alguien supone gestionar de manera eficaz sus emociones para persuadirles.
    • Comunicación. La puesta en marcha de canales de comunicación claros y abiertos contribuye en gran medida al éxito organizativo.
    • Resolución de conflictos. Es la capacidad para percibir los problemas cuando se están generando y dar los pasos adecuados y tomar las decisiones pertinentes para calmar a los implicados.
    • Liderazgo con visión de futuro. En cualquier empresa, la figura del líder es esencial, ya que de él depende su éxito o fracaso. Una empresa necesita líderes que sean capaces de articular y despertar el entusiasmo por una visión y misión.
    • Tolerar los cambios. Los cambios no deben ser percibidos como una amenaza, sino como una oportunidad que nos permitirá mejorar y crecer.
    • Establecer vínculos. Establecer un círculo de contactos nos permitirá acudir a ellos cuando surja un problema o cuando se necesite la ayuda de alguien.
    • Trabajo en equipo y colaboración. Uno de los factores que en gran medida decidirá el éxito o fracaso de una empresa es lograr que sus trabajadores trabajen en equipo, colaboren entre ellos y sientan que forman parte de un grupo en el que se valoran sus aptitudes.