DESARROLLO DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

Cuando hablamos de inteligencia emocional nos referimos a las siguientes competencias:

  • Conciencia de uno mismo, incluyendo la autoconciencia emocional, una valoración adecuada de uno mismo y autoconfianza.
  • Autogestión en la orientación al logro, la adaptabilidad, iniciativa, fiabilidad, minuciosidad y autocontrol.
  • Conciencia social, incluyendo la empatía, la orientación hacia el servicio y la conciencia organizativa.
  • Habilidades sociales como el liderazgo, la influencia en los demás, la comunicación, la capacidad de desarrollo de los demás, catalizar el cambio, la resolución de conflictos, el establecimiento y mantenimiento de vínculos, y la capacidad para colaborar y trabajar en equipo.

A partir de estas competencias, podemos decir que la inteligencia emocional es parte del carácter y la personalidad de las personas.

Y a pesar de la creencia inicial que defiende que las personas no cambian, hay estudios que demuestran que las personas tienen la capacidad para cambiar y mejorar sus competencias en inteligencia emocional, es decir, las personas pueden cambiar su manera de percibir las emociones y los comportamientos que provocan.

Respecto a la percepción personal del cambio, hay tres razones por las que una persona desearía cambiar y mejorar sus competencias de inteligencia emocional. Son razones del ámbito individual, laboral y entorno organizativo:

 Voluntad de querer ser mejor persona.

 Voluntad de querer aumentar la eficacia en el trabajo o de aumentar el potencial de cara a un posible ascenso.

 Voluntad de querer ayudar a que los demás desarrollen su inteligencia emocional o que consigan alcanzar sus objetivos.

A partir de ellas, en todo proceso de cambio se debe tener muy claro si el individuo cambia por propia voluntad o si cambia por imposición. Se trata de una pregunta importante: dependiendo del grado de voluntad del individuo, el éxito y la permanencia del cambio y mejora será diferente. Es muy importante que el individuo desee mejorar y trabajar sus capacidades emocionales de verdad. Si lo hace por obligación, el resultado no será bueno.