La Psique y el Ego

La «psique» del griego «psyché», que significa «alma humana» y que se relacionaba con la energía o fuerza vital del individuo que estaba unida al cuerpo en vida y se separaba de éste tras su muerte;

Es el conjunto de las capacidades humanas de un individuo, que abarca tanto los procesos conscientes como inconscientes.

Es el orden mental establecido por el funcionamiento del intelecto, la emoción y la voluntad.

Sigmund Freud estableció que el psiquismo humano transcurre en dos modalidades:

  • el consciente, con los datos inmediatos, funciona de forma lógica y es presidido por el principio de la realidad y,
  • el inconsciente, que se convierte en una instancia a la que la conciencia no tiene acceso, pero que se le revela en una serie de formaciones como los sueños, los lapsus, los chistes, los actos fallidos y, en el organismo, en forma de síntomas.

Carl Gustav Jung indicó que el concepto de psique humana se refiere al «sí mismo» (Self). Dividió el contenido de la psique en tres partes:

  • el «yo», formado por todos los pensamientos conscientes y presentes,
  • el inconsciente personal (acuñado por Freud) y,
  • el inconsciente colectivo, formado por las experiencias de todos los seres humanos, es decir, experiencias universales compartidas por toda la humanidad.
  • En el ámbito del inconsciente colectivo se encuentran los arquetipos, que son las imágenes inconscientes de nuestros propios instintos. Los arquetipos son universales y marcan parte de nuestro desarrollo psíquico.

ESTRUCTURA DE LA PSIQUE:

La mente consciente es tan sólo un pequeño porcentaje de la totalidad de la psique.

Más profundamente, se halla el inconsciente personal que, a su vez, se abre a la gran extensión del inconsciente colectivo.

El consciente está asociado a la conciencia, que es el acto psíquico a través del cual un sujeto se percibe a sí mismo en el mundo.

La conciencia está vinculada a la actividad mental y al conocimiento reflexivo de las cosas; sólo es accesible para el propio individuo.

El inconsciente es “el conjunto de caracteres y procesos psíquicos que, aunque condicionan la conducta, no afloran en la conciencia”.

El inconsciente:

  • controla y graba todo,
  • procesa entre un 95% -97% de los estímulos sensoriales percibidos.
  • su prioridad: protegernos de cualquier peligro.
  • No atiende a razones, no se detiene a preguntarse si algo está bien o no; ni siquiera se cuestiona la veracidad de las cosas.
  • simplemente actúa y su respuesta debe ser lo más rápida y precisa posible.
  • Para ello, almacena constantemente todos los recuerdos a través de los sistemas sensoriales del organismo.
  • ejemplo: estamos viendo una película en la que aparece una escena dramática que nos evoca un recuerdo personal doloroso. Automáticamente, nuestra fisiología se agita y la respiración se altera, las manos sudan, el corazón cambia su ritmo y no sabemos muy bien qué nos pasa. El inconsciente no puede razonar ni comprender que estamos tranquilamente sentados en el cine viendo una película.

La emoción, en este tipo de procesos, actúa como el vehículo que vincula el inconsciente con nuestra forma de percibir y de entender el mundo que vemos, así como la interpretación que le damos. Sin emoción no hay comunicación con el inconsciente.

John-Dylan Haynes afirma que nuestras decisiones son codificadas por el inconsciente mucho antes de que nos demos cuenta de nuestra intención; esto quiere decir que, nuestro inconsciente ya conoce cuál es la decisión que tomaremos, aunque nosotros mismos no la sepamos de forma consciente.

Se ha podido comprobar que el inconsciente reacciona a los doscientos milisegundos, mientras que el consciente lo hace a los cuatrocientos; esto implica que, ante cualquier acontecimiento, el inconsciente previene al consciente.

ENGRAMA:

Cuando un recuerdo tiene una tonalidad emocional intensa, queda guardado en el inconsciente con todos sus matices, generando un engrama determinado.

Estos matices se relacionan con precisión gracias a las submodalidades sensoriales, dado que contienen todos los detalles que envuelven dicha situación: un determinado olor, un ruido, una música, una calle oscura, unas voces, una comida, un ambiente o una temperatura determinada…

Así, en caso de una situación dolorosa, cuando el inconsciente detecta estos engramas de nuevo, dispara una reacción biológica para avisarnos de un posible peligro y evitar que la situación aversiva se repita.

El inconsciente reacciona biológicamente, ya sea frente a la caza de un animal (situación real) o frente a la caza de una posición social (situación simbólica).

Las reacciones son siempre biológicas, ya que llevamos incorporados programas evolutivos preparados para entrar en acción ante cualquier dificultad que se nos presente.