Inconsciente personal: Opera como el almacén de todo lo que le ha sucedido al individuo: vivencias y experiencias individuales, pensamientos, sensaciones, deseos y proyecciones de acciones futuras.
En definitiva, contiene todo el material consciente previo que no se encuentra disponible en la mente actualmente porque ha sido olvidado y/o reprimido.
Inconsciente colectivo: Formado por los instintos, la cultura, las religiones, la historia, los mitos, y todo lo que corresponde a los símbolos y conceptos universales comunes a todos los seres humanos.
Según el psicoanálisis, el hombre nace con una predisposición de su pasado para actuar de cierta manera. A medida que el hombre ha evolucionado a lo largo de los siglos, ha acumulado conocimientos y sentimientos que son recogidos en el inconsciente colectivo y traspasados a las generaciones venideras.
Arquetipo: del griego «arjé» (principio, origen) y «typo» (modelar).
Según Ken Wilber, en las antiguas tradiciones se consideraban los arquetipos como las primeras formas de manifestación del “Puro Espíritu” en el universo causal. Se trata de una estructura universal de referencia. Señala la existencia de determinadas formas en la psique que son omnipresentes y que están diseminadas universalmente.
El arquetipo es un constructo necesario para poder desarrollar nuestra identidad y guiar nuestro proceso de desarrollo. Aunque su forma, disposición y estructura están fijadas previamente y de forma universal, el arquetipo solamente se vuelve visible y gestionable cuando se relaciona con la información individual de cada persona concreta.
Los arquetipos, como verdaderos «órganos» de la estructura psíquica,
“se ponen en marcha de manera tan autónoma como órganos físicos y determinan, quizás de modo análogo a los componentes biológicos-hormonales constitucionales, la maduración de la personalidad”.
Neumann
Se perciben claramente en los sueños, el arte, la literatura, los cuentos y en los mitos que nos parecen profundos, conmovedores, universales y aún en ocasiones aterradores. También podemos reconocerlos cuando observamos nuestras propias vidas y las de nuestros amigos.
Al observar lo que hacemos y el modo en que interpretamos lo que hacemos, podemos identificar los arquetipos que informan nuestras vidas. Incluso a veces podemos reconocer los arquetipos dominantes en la vida de alguien mediante su lenguaje corporal.
• Complejo: Se produce cuando nuestra relación con un arquetipo determinado se «desnaturaliza», es decir, no cumple su función de forma equilibrada y acaba por afectar a la personalidad de un individuo, alejándolo de su propio eje central.
Cuando esto ocurre, la persona muestra una personalidad autónoma escindida y dividida, desconectada de la totalidad. Cuando se activa un complejo se reduce nuestra psique a un estado de falta de libertad, de pensamientos y actos obsesivos. Todos los complejos cambian nuestro orden de prioridades e influyen en nuestro sistema de creencias.
Los complejos se estructuran en nuestra psique a edades muy tempranas. En esas fases de nuestra vida experimentamos el mundo prácticamente sin filtros neurológicos; sentimos y vivimos mucho más a flor de piel el estado emocional de nuestro entorno, sobre todo de nuestros familiares más directos, con aquellos que pasamos más tiempo o con aquellos que representan nuestros arquetipos materno y paterno.
Desde pequeños empezamos a generar pensamientos y creencias y, en ese proceso, elegimos posicionarnos a favor de una identidad determinada.
Es importante tener presente que esa elección fue la mejor opción que teníamos en nuestros primeros años de vida y que prácticamente todas esas decisiones las hemos tomado de forma inconsciente.
Se convierten en negativos solamente si los ignoramos y si no intentamos resolver el conflicto que ellos señalan. Si tomamos conciencia de ellos para trascenderlos, se transforman en positivo debido a que nos permiten desarrollar en nosotros cualidades y capacidades que no realizaríamos si el complejo no se presentara para generar la suficiente incomodidad interna y externa que cuestione nuestros limitados y errados enfoques de la vida.
«Un complejo se vuelve enfermizo solo cuando se piensa que no se lo tiene»
Jung