Polaridades y Conciencia de Unidad

La idea de “polaridad” resume la situación que se produce cuando nos encontramos frente a opciones que consideramos excluyentes.

El principio de la polaridad describe que todo lo manifestado tiene dos aspectos: un par de opuestos con innumerables grados entre ambos extremos.

La conciencia de unidad constituye la naturaleza de todos los seres.

Sin embargo, vamos limitando progresivamente nuestro mundo y nos apartamos de nuestra verdadera naturaleza al establecer «fronteras».

Entonces nuestra conciencia, originariamente pura y unitiva, funciona en diversos niveles, con diferentes identidades y límites distintos.

Estos niveles son básicamente las múltiples maneras en que podemos responder a la pregunta básica: ¿quién soy?

Cuando uno describe quién es, lo que en realidad está haciendo es trazar una línea o frontera mental.

Todo lo que queda dentro de ese límite lo percibe como lo que es, mientras siente que todo lo que está fuera del límite queda excluido de su identidad, constituyendo de este modo todo lo que «no soy yo».

Sobre la base del inconsciente colectivo construimos nuestra conciencia individual, que corresponde a las diferentes demarcaciones que vamos generando en nuestra experiencia para distinguir lo que pertenece a nuestra identidad y lo que no.

A su vez, el mundo en el que vivimos, dominado por el ego, se encarga de reforzar dichas limitaciones. Nuestra identidad depende total y exclusivamente del lugar por donde tracemos dicha frontera.

Esta línea divisoria puede desplazarse a lo largo de nuestra vida. Así, cuando el ser se identifica con un todo único y armonioso, ya no hay dentro ni fuera, ya no hay dónde trazar la línea y se recupera la conciencia de unidad.

La conciencia de unidad implica la comprensión de la realidad sin separaciones ni fronteras.

Cuando la mente se encuentra en este estado, la persona:

  • no es capaz de diferenciar el «yo» del «tú», el exterior del interior, el bien del mal.
  • No separa el pasado del futuro y
  • todos los acontecimientos confluyen en un eterno presente,
  • comprendiendo que las polaridades van siempre unidas.

«No puede haber una transformación de la oscuridad a la luz y de la apatía al movimiento sin emociones”.

Carl Gustav Jung