En ocasiones percibimos el mundo como polaridades irreconciliables.
No tenemos integrado que aquello que percibimos como polar son facetas naturales que dan vida a los elementos que experimentamos.
Uno de los efectos de este «error» de percepción tiene lugar a través de la comunicación.
Desde edades muy tempranas, escuchamos distintos mensajes provenientes de figuras de autoridad. Dado que en los estadios más prematuros del desarrollo nuestro grado de influenciabilidad y aprendizaje son máximos, puede suceder que recibamos al mismo tiempo mensajes que, en principio, parecen completamente incompatibles.
Para referirse a este fenómeno, Bateson (1956) plantea la Teoría del Doble Vínculo. Dicha teoría hace referencia a la confusión que le acarrea a una persona tener que vérselas con la dificultad de discriminar entre dos mensajes contradictorios entre sí y la imposibi-lidad de comunicar acerca de tal contradicción. De ello se deriva que los dobles vínculos no son tan solo instrucciones contradictorias, sino verdaderas paradojas.
Ejemplos:
- “juzgar es negativo«, en este caso, hay un juicio al juicio, por lo tanto, se está realizando aquello que se niega—
- “no se puede generalizar”, transmitiendo a través de una generalización lo inadecuado que resulta generalizar.
- La dificultad se origina cuando un individuo crece en un ambiente emocional donde dichas paradojas suponen un conflicto grave de intereses.
- Supongamos una madre que dice amar a su hijo mientras lo maltrata sistemáticamente,
- o un padre que le exige respeto mientras humilla a la familia,
- o cuando cada uno de los progenitores da mensajes contradictorios (uno diciendo “¡no estudias nada!”, mientras que el otro dice “tienes que salir más y hacer amigos”).
- Esto crea un sentimiento de frustración y parálisis en el individuo ya que siente que haga lo que haga será erróneo. En este tipo de situaciones no hay opción buena. La aparente incompatibilidad entre dichas polaridades hace que la persona tenga la sensación de que no puede alcanzar simultáneamente los objetivos que pretende cada una de esas partes.
- Se trata siempre de creencias sobre conductas mutuamente excluyentes, al menos aparentemente. Esta forma de conflicto intrapersonal se produce cuando diversos aspectos o partes de una persona guían comportamientos que son excluyentes.
Ejemplo de dobles mensajes:
- “Tener pareja es perder la libertad, pero no tenerla supone vivir en soledad”.
- En este ejemplo encontramos dos creencias:
- 1-Tener pareja es perder la libertad
- 2-No tener pareja supone vivir en soledad.
- La persona se ve en el dilema de tener que elegir entre una y otra creencia pensando que no tiene otra opción ya que una excluye a la otra: si escojo tener pareja, no soy libre. Si escojo no tener pareja, tendré que vivir en soledad.
- Para poder desbloquear la paradoja, sería necesario entender que existen otras opciones viables y encontrar una tercera opción más flexible.
- Otro ejemplo podría ser: “Comer lo que quiera hace que engorde y deje de ser atractivo, pero no comer lo que quie-ro supone estar toda la vida reprimiéndome”.
- Según Bateson, este tipo de ambientes llevados al extremo podría ser uno de los factores que influirían en el desarrollo de trastornos mentales como la esquizofrenia, que literalmente significa «mente partida».
- Podemos observar como incluso en la etimología de la palabra hay una referencia a dos partes no integradas de la psique.
- En mayor o menor medida, todos podemos experimentar algunas polaridades no integradas, algunos mensajes contradictorios simultáneos que nos provocan ansiedad y malestar.
- Tomar conciencia de ellos sería el primer paso para poder verlos con otra perspectiva, desde otro ángulo más flexible que nos permita observar aquello que hasta entonces nos parecía irreconciliable.
- En este ejemplo encontramos dos creencias: