Una reacción al estrés implica tanto condiciones internas como externas y la relación entre ellas es lo que genera su activación y sus características particulares. Así, un elemento esencial en la respuesta al estrés es que se inicia en el cerebro, afectando al resto de sistemas del organismo.
Cada uno de nosotros valora el significado de lo que ocurre en su entorno y responde según las propias capacidades para afrontarlo. Esto implica una evaluación cognitiva que lleva a la siguiente clasificación del estrés psicológico:
- daño/pérdida
- amenaza y desafío
Donde daño/pérdida se refiere a una pérdida que se ha producido; la amenaza a un posible daño o pérdida; y el desafío indica un obstáculo que puede ser superado a partir de valorar los propios recursos.
Para Lazarus la intensidad de reacción al estrés depende de los recursos de que dispone el individuo ante la situación que experimenta. Si su capacidad para afrontar el problema es similar o superior no se produce estrés. Si excede sus habilidades se produce estrés.
La psiconeuroinmunología propone comprender la salud y la enfermedad dentro de un contexto de múltiples disciplinas. Las últimas investigaciones aportan evidencia científica suficiente sobre el impacto perjudicial que el estrés crónico tiene sobre los sistemas nervioso, endocrino e inmune.