La manera de acompañar o auto-indagar dependerá de las respuestas del consultante o persona con ganas de autoindagarse, de manera que todo lo expuesto es meramente orientativo. Aunque si se siguen los pasos puede resultar bastante efectivo.
Para empezar, el acompañante siempre cuestionará el motivo de la situación problemática, de ahí que el autoindagad@r hará lo mismo. A continuación, se pregunta ¿cuál es el síntoma físico? lo que conduce a: ¿cuál sería su Sentido Biológico? ¿a que capa embrionaria pertenece? y ¿en que fase de la enfermedad o conflicto se encuentra?.
A partir de aquí, podrá orientarse e intuir hacia donde pueden ir las respuestas del consultante que estarán relacionadas con la capa embrionaria correspondiente.
Por ej.: si el sentido biológico estuviese relacionado con el endodermo, podemos intuir que las respuestas del consultante estén relacionadas con respirar, beber, comer y reproducirse.
Un conflicto en esta capa embrionaria puede estar relacionado con «atrapar o expulsar el bocado».
Recordemos en este punto que: para cada individuo «bocado» es una cosa diferente, además de vivirlo o experimentarlo de múltiples maneras diferentes.
Para conocer el estado de la enfermedad/conflicto podemos observar el estado de la persona. Si el conflicto está ocurriendo ahora, el conflicto está activo; con lo cual se está produciendo un incremento celular (adenocarcinoma); que puede traducirse como «hago más para atrapar/deshacerme del bocado», de ahí el incremento.
Si por el contrario el conflicto está en fase de reparación, observaremos un decrecimiento celular, diarrea, microbacterias, hongos..
Si nos encontramos después de tomar conciencia o fase de resolución, la adaptación se reflejará en quistes, cicatrices o calcificaciones, produce callo óseo para ser más fuerte.
Todo lo anterior se plantea antes de empezar con la primera situación de estrés, en la que se revive un ESCENARIO inicial (recuerdo vivido en primera persona), en éste escenario inicial se contextualiza la situación de conflicto.
Escenario: Preguntas frecuentes: ¿ qué edad tienes?, ¿ dónde vives?, ¿con quién?, ¿alguien más?, ¿estás casad@?, ¿tienes hij@s?, ¿estudias o trabajas?, ¿dónde?…
Situación de estrés en concreto: ¿dónde ocurre?, ¿dónde estás?, ¿qué estás haciendo?, ¿con quién estás?, ¿qué está pasando?, ¿cuándo ocurre?.
Aquí estamos usando el presente del indicativo, el consultante está reviviendo ahora esas situaciones estresantes. Una vez establecido el escenario inicial, en principio intentaremos buscar un escenario igual o similar en una etapa anterior de la vida del consultante , retrocediendo en el tiempo, a un momento de la infancia.
Una vez que el consultante o el autoindagad@r, constata las diferentes repeticiones del escenario inicial en el que se produce la o las situaciones de conflicto; pasaremos a ese último escenario de la infancia, en el cual estamos siendo aquel niñ@ pequeñ@, ya está centrad@ y ubicad@ en ese espacio-tiempo, donde se encuentran pasado, presente e incluso futuro.
Es en este punto donde realmente comienza el Camino al Inconsciente y, podemos empezar con las primeras preguntas a ese niñ@ y orientadas al pensamiento : ¿qué piensas en esa escena o escenario?, ¿cómo te estás hablando?, ¿qué te estás diciendo? o ¿cómo te hablas internamente?
Ésta parte es clave, es aquí donde las respuestas estarán relacionadas con la capa embrionaria en concreto, la fase de la enfermedad o conflicto interpersonal. Una vez encontrada la conexión gracias a las respuestas del consultante o autoindagad@r.
Después orientamos las preguntas hacia el sentimiento: ¿cómo te sientes? y ¿cómo te hace sentir esa emoción?. En este punto es donde obtendremos la emoción secundaria o social, y a continuación preguntaremos ¿qué emoción te produce esa situación?, y no olvidemos preguntar ¿en que parte del cuerpo sientes esa emoción? ¿donde sientes esa emoción?
Empezamos con la sensación física: es decir en que parte del cuerpo sientes o notas esa emoción, y desde ese punto en concreto, conéctate con esa emoción e intensifícala, poniendo una mano en el lugar del cuerpo donde sientas la emoción.
Al intensificar la emoción, surgirá otra emoción, una de las primarias (ira/rabia, odio, miedo, asco o alegría) que en este momento podremos admitir y decir lo que nunca nos atrevimos a expresar.
Es la ocasión para declarar desde la emoción primaria aquello que dirías a esa/esas personas de tenerlas delante, y expresar qué le/les harías.( aquí es donde expresamos lo que sentimos te verdad, delante de quien sea, ejem. papa , te odio…..me das asco….)
La intensificación de la emoción y su desarrollo pueden conducirnos a un escenario diferente, llevarnos a otro recuerdo. En cuyo caso habría que repetir el proceso de nuevo, hasta alcanzar la edad temprana.
Una vez alcanzado el punto de la emoción primaria y expresado todo aquello que fuese necesario, procedemos con la pregunta ¿dónde crees que se ha repetido esto en algún familiar? ¿qué miembro del clan ha podido vivir algo semejante?
En este punto puede ocurrir de todo, ya que accedemos a la procedencia, el origen, al «de dónde viene» esta adaptación biológica, conducta o comportamiento. Se trata del momento semilla de nuestra programación.
Aquí la sorpresa, el momento en el cual uno se queda asombrado, chocado, surge cuando descubrimos qué frase condiciona el comportamiento y de quién se hereda.
Una vez realizada la toma de conciencia, buscaremos y utilizaremos un ancla, un recurso, un estado propio y personalísimo conocido y experimentado por el consultante/autoindagad@r; un estado interno como: la seguridad, confianza, aprendizaje, determinación, tranquilidad, fiabilidad que escogeremos para aplicarlo a la situación de estrés, al escenario y poder cambiarlo. Para ello, volveremos al recuerdo, al escenario aunque lo observaremos aplicando el ancla y comprobaremos si la situación ha cambiado, si el ancla ha sido efectiva, si el escenario es diferente ahora.