Aquella mañana en la Academia de Física y Pensamiento Cuántico Aplicado…
El profesor comenzó: «Gracias a la conciencia somos conscientes de lo que ocurre en la mente. Pero como aclara Enric Corbera, ni siquiera esa conciencia —lo que en inglés se denomina consciousness— es suficiente. Dentro de ella existe una vibración más sutil, más elevada, llamada awareness, que en español suele traducirse también como “conciencia” o “consciencia”, generando confusión semántica».
Los alumnos —silenciosos como testigos en una sala de interrogatorio cósmico— comenzaron a descifrar una paradoja que no cabía en fórmulas ni ecuaciones: la conciencia que observa la conciencia, conciencia que se sabe consciente.
Los alumnos se miraron entre sí, como si compartieran un código secreto. La conciencia —esa energía que permite saber que uno existe— no era el punto final. Era apenas el umbral. Dentro de ella, vibrando en frecuencias que rozaban lo inefable, se encontraba awareness: la conciencia que observa la conciencia y a la que no se le puede engañar. No es pensamiento. No es emoción. Es presencia pura.
David R. Hawkins lo ha descrito como una luz que no se ve, pero que revela. Una vibración tan alta que no puede ser medida, solo reconocida. Desde esa awareness, el conocimiento fluye sin esfuerzo. Uno sabe lo que ocurre en la mente, y por extensión, lo que ocurre en el cuerpo. No por análisis, sino por resonancia.
El profesor escribió en el pizarrón una frase del maestro Corbera:
“La ConSciencia se tiene, la conciencia se gana. Cuando hago actos con plena ConSciencia, mi conciencia aumenta, y así puedo pasar a la acción de una forma coherente.”
El profesor trazó un esquema en el aire, como si dibujara sobre el campo cuántico. Explicó que el cuerpo físico no es más que una interfaz, una pantalla donde se proyecta la información que surge de la mente. Pero la mente, a su vez, es observada por la conciencia. Y ésta, por awareness. Un fractal de observación infinita.
Los alumnos comenzaron a sentirlo. No a entenderlo, sino a percibirlo. Como cuando uno se da cuenta de qué está pensando, y luego se da cuenta de que se ha dado cuenta. Ese segundo nivel de conciencia es el que Hawkins llama awareness. No tiene forma, pero tiene claridad. No tiene voz, pero tiene verdad.
En ese instante, algo cambió. No en la sala, sino en el campo invisible que la rodeaba. La mente dejó de ser protagonista. El cuerpo, de ser víctima. Y la conciencia, de ser juez. Todo se reordenó en torno a una vibración que no buscaba respuestas, sino que las contenía, era la frecuencia del despertar.
El profesor cerró el cuaderno y dijo:
“No se trata de pensar más, sino de observar mejor. La conSciencia no se conquista, se recuerda.”
Ese día no se resolvió el misterio, pero se vislumbró una pista, aparentemente la conciencia (consciousness) es el escenario. La conSciencia (awareness), el testigo. Y el cuerpo, el actor que revela lo que aún no se ha dicho.
Gracias. El expediente quedó abierto a la práctica.
Referencias
- Hawkins, D. R. (2009). Curación y Recuperación. Editorial Veritas.
- Corbera, E. (2024). Conciencia y Consciencia. No-dualidad.info
- Corbera, E. (2024). Yo soy tú – La mente no dual. Ed. El Grano de Mostaza
- Enric Corbera Institute. (2023). Todo habla de mí: lo que experimento refleja mi estado de conciencia. Blog oficial