El camino hacia la Conciencia Colectiva

Desde su práctica diaria, SeyC ha descubierto que un conocimiento personal profundo y la trascendencia de la propia programación abren las puertas al Inconsciente Colectivo. Esto no solo contribuye a la Conciencia Global, sino que eleva simultáneamente nuestra propia conciencia.

Conocernos y amarnos a través de la Conciencia de Unidad no es fácil, pero tampoco imposible. Requiere voluntad y constancia, convirtiéndose en un hábito de vida que integra la autoindagación y la autoobservación. Es un diálogo continuo con nuestra conciencia a través de lo que nos rodea. Al practicar el silencio, aprendemos a expresarnos desde el inconsciente, dejando fluir emociones, palabras y acciones para luego observarlas y reflexionar sobre ellas. Así, disminuyen los juicios/opiniones y comprendemos que «afuera no hay nada», solo información.