Biología, Conciencia y unidad de vida -2

El Cuerpo como Medio de Comunicación y la Unidad de Vida

La física cuántica nos muestra que la unidad de vida se manifiesta en las interacciones complejas entre los componentes de nuestro organismo, el entorno y la conciencia. El efecto placebo es un claro ejemplo de la influencia de la mente en el cuerpo. Creer en un tratamiento puede tener un efecto positivo, mientras que creer en algo perjudicial puede influir negativamente en nuestro organismo.

El ego, identificado con los procesos voluntarios, ejerce control sobre ellos. Sin embargo, el cuerpo, principalmente un colectivo celular, lleva a cabo procesos ajenos a la voluntad del individuo. Esto significa que está constantemente conectado con el entorno y responde a las señales que recibe.

Ken Wilber, en «La conciencia sin Fronteras», afirma: «Aunque el ego no pueda controlar las sensaciones involuntarias del cuerpo, puede aprender, y aprende, a separar la conciencia del cuerpo, a no percatarse casi de él, amortiguándolo y desensibilizándolo globalmente«.

El cuerpo es un medio de comunicación, captando señales del entorno y respondiendo a ellas, mostrando su unidad con él. Nuestro organismo percibe esta comunicación en forma de sensaciones, a las que prestamos atención cuando alcanzan nuestro cerebro cognitivo. La mente las cualifica en agradables o desagradables, justificándolas a partir de experiencias previas y creencias inconscientes. En esta situación, la conciencia queda encerrada, dificultando el aprendizaje y el cambio.

Ampliar nuestra conciencia implica disolver la división entre mente y cuerpo, descubriendo la unidad en todos sus procesos. Alexander Lowen nos invita a «sentir el fluir de la excitación del cuerpo y percibir su curso. Mas para ello, uno ha de renunciar a la rigidez de su propio control, de modo que las sensaciones corporales profundas puedan llegar a la superficie«.

En resumen, la biología, la conciencia y la unidad de vida están intrínsecamente conectadas. Al comprender la interdependencia entre nuestro cuerpo, mente y entorno, podemos avanzar hacia una mayor conciencia y bienestar, reconociendo el cuerpo como un valioso mensajero de nuestra experiencia vital.