Hacia una visión expandida de la realidad
La naturaleza de la realidad es uno de los grandes enigmas que la filosofía, la ciencia y la espiritualidad han intentado desentrañar durante siglos. Pese al avance del conocimiento, seguimos enfrentándonos a una afirmación inquietante:
“No sabemos demostrar, como cuestión fundamental, que los ojos no nos engañan. Esto es estrictamente cierto.” (*)
La percepción humana, lejos de ser un acceso directo al mundo tal como es, está mediada por los sentidos, limitada por el filtro neurológico y condicionada por factores culturales y personales. Por ello, comprender nuestra forma de interpretar el mundo es clave para ampliar nuestra visión de la realidad.
Percepción sensorial y límites de la conciencia
Según estimaciones de neurocientíficos como Joe Dispenza (2014), el cerebro humano procesa aproximadamente 400.000 millones de bits por segundo, pero nuestra conciencia solo registra unos 2.000 bits. Esto indica que lo que creemos conocer del mundo es una minúscula porción de lo que está realmente disponible.
Vivimos inmersos en una experiencia sensorial —visual, táctil, olfativa— que nos sitúa en un “universo perceptual” condicionado por nuestras capacidades biológicas. Como señala Chalmers (1995), la experiencia consciente es irreductible a procesos físicos y constituye un misterio profundo de la existencia.
De la información a la comprensión
La información por sí sola no transforma; para que se convierta en comprensión, debe ser procesada de forma reiterada, relacionada con nuestras experiencias, contextualizada en nuevas visiones del mundo y sobre todo debe PONERSE EN PRÁCTICA. Al mezclar enfoques de física cuántica y neuropsicología, es posible estimular nuevas conexiones neuronales que nos permitan una visión expandida.
Este proceso de integración cognitiva permite contemplar realidades más complejas, menos lineales, y reconocer patrones de significado más allá de lo evidente.
“La comprensión surge cuando dos redes neuronales se conectan repetidamente y dan lugar a una nueva visión.” — Dispenza (2014)
La mecánica cuántica en lo cotidiano
Aunque la física cuántica puede parecer abstracta, sus efectos se manifiestan diariamente. Por ejemplo, los lectores de códigos de barras utilizan semiconductores cuyos principios operativos derivan directamente de la mecánica cuántica. David Bohm (1980) propuso que el universo es un todo indivisible, una estructura fluida de información interconectada.
Este paradigma sugiere que el mundo no es una máquina fragmentada y reemplazable, sino un organismo orgánico, interdependiente en tiempo y espacio.
Pensamiento, coherencia y transformación
En este nuevo entorno conceptual, lo que pensamos y cómo nos comportamos tiene implicaciones que van más allá de lo individual. Nuestra mente, al emitir juicios, valores y emociones, afecta al entorno porque forma parte inseparable de él.
La coherencia —entre lo que pensamos, decimos y hacemos— se convierte en la herramienta fundamental para transformar nuestra relación con la realidad. En este sentido, el principio socrático resuena con vigencia:
“El conocimiento de uno mismo es el primer paso para toda sabiduría.” — Aristóteles
Tabla resumen de conceptos
| Concepto | Idea principal | Autor/Fuente |
|---|---|---|
| Percepción limitada | Nuestra conciencia accede solo a una fracción ínfima de la información disponible | Dispenza (2014) |
| Realidad subjetiva | Lo que pensamos y sentimos condiciona la manera en que experimentamos el mundo | Chalmers (1995) |
| Comprensión | Surge del procesamiento repetido e integrado de información significativa | Dispenza (2014) |
| Universo interconectado | El mundo funciona como un organismo cuántico, no como una máquina de relojería | Bohm (1980) |
| Coherencia del pensamiento | Lo que pensamos influye en el entorno; la coherencia transforma la experiencia | Reflexión contemporánea |
| Conócete a ti mismo | El autoconocimiento es la base de toda sabiduría práctica y filosófica | Aristóteles |
Bibliografía
- Aristóteles. (350 a.C.). Ética a Nicómaco. Tradición filosófica griega.
- Bohm, D. (1980). Wholeness and the Implicate Order. Routledge.
- Chalmers, D. J. (1995). Facing Up to the Problem of Consciousness. Journal of Consciousness Studies, 2(3), 200–219.
- Dispenza, J. (2014). El placebo eres tú: La mente puede curar el cuerpo. Editorial Urano.
- Siegel, D. J. (2012). The Developing Mind. Guilford Press.
(*) La cita está profundamente relacionado con el pensamiento filosófico de René Descartes, especialmente en sus Meditaciones metafísicas (1641), donde plantea la duda metódica como herramienta para alcanzar certezas indudables. Descartes sostiene que los sentidos pueden engañarnos, y por tanto no son una fuente confiable de conocimiento. Este enfoque lo lleva a cuestionar incluso la validez de las percepciones visuales, como cuando afirma que:
“Todo lo que he admitido hasta ahora como más verdadero lo he recibido por los sentidos, y sin embargo he experimentado que estos a veces engañan.” — Meditaciones metafísicas, Primera Meditación