Del latín spiritu (soplo); hablamos de la cualidad relativa al alma que infunde al cuerpo de vida.
Está vinculada a una entidad no corpórea, el alma racional; es la virtud que alienta el cuerpo para obrar o el don sobrenatural que Dios concede a ciertas criaturas. Esta fuerza de vida podríamos llamarla conSciencia, que se refiere a la esencia de experimentar las diferentes circunstancias de la vida.
La espiritualidad es un fenómeno que remite a dimensiones profundas de la experiencia vital, es nuestra tendencia propia más profunda para abrirnos a la Totalidad y la Unidad, compartimos esta tendencia con todos los seres vivientes pues constituye la fuerza impulsora de la evolución.
El concepto de espiritualidad puede, por tanto, referirse al vínculo entre el ser humano y «Dios» o la Totalidad.