¿Qué es Dios?

La figura de Dios ha sido objeto de múltiples interpretaciones. Numerosas tradiciones religiosas, atribuyen a la deidad una personalidad severa, caracterizada por el castigo y la culpa. Sin embargo, esta imagen, lejos de constituir una revelación trascendente, parece responder a una proyección inconsciente de los aspectos sombríos del ser humano, lo que Jung denominó «la sombra«.

Las religiones han empleado la culpa como una herramienta de control social, declarando incluso que los desastres naturales son castigos divinos y dando lugar a rituales de expiación —sacrificios, ayunos, flagelaciones— que refuerzan la separación entre el ser humano y lo divino.

Incluso aquellos que han abandonado la religión formal continúan operando bajo las estructuras mentales heredadas, reproduciendo juicios morales y dualidades que limitan su conciencia y obstaculiza el desarrollo de una espiritualidad libre y evolutiva.

El ego, por su propia naturaleza, busca explicaciones y causas externas para los eventos que experimenta, lo que genera doctrinas rígidas y sistemas morales que dictaminan lo correcto y lo incorrecto. En lugar de conectar con una experiencia directa de lo divino, se construyen ídolos y dogmas que perpetúan la separación.

Diversas tradiciones espirituales —como el taoísmo, el advaita vedanta y la mística cristiana— proponen una visión de Dios como Vacío, Unidad o Conciencia universal. Esta concepción se basa en la experiencia directa de lo inefable y así lo manifiestan sus diversas denominaciones (Tao, Brahman, Ein Sof, Vacío) son símbolos que apuntan a una realidad sin fronteras ni dualidades.

La imagen de Dios como juez castigador responde más a una necesidad psíquica del ego que a una revelación espiritual. Esta proyección ha condicionado la forma en que entendemos la realidad, la moral y la espiritualidad.

Superar esta visión implica reconocer la sombra, integrar sus contenidos y abrirse a una experiencia de unidad. Dios, en este sentido, pasa a ser una presencia íntima, sin forma, que nos habita y nos trasciende.

Dios proyectado vs. Dios trascendente

DimensiónDios como proyección del egoDios como Vacío / Unidad trascendente
Origen de la imagenSombra, miedo, culpaExperiencia directa, intuición
Relación con el ser humanoSeparación, juicio moralUnidad, interconexión
Función religiosaControl, obediencia, castigoLiberación, autoconocimiento
Representación simbólicaAntropomórfica, dualistaVacío, totalidad, no-dualidad
Prácticas asociadasDogmas, rituales expiatoriosMeditación, silencio, conocimiento de uno mismo
Implicación éticaMoral externa, culpaÉtica interna, responsabilidad consciente

Bibliografía

  • Feuerbach, L. (1841). La esencia del cristianismo. Lupa Protestante
  • Jung, C. G. (1953). Psicología y religión. Princeton University Press.
  • Triginé, J. (2023). Dios como proyección humana. Lupa Protestante
  • Maharaj, N. (1980). Yo soy Eso. Ediciones Advaita.
  • Laozi. Tao Te Ching. Trad. D. C. Lau.
  • Cristiá Batista, F. A. (2022). La representación del espacio vacío como retorno al origen. Dialnet
  • Fundación Sonría (2024). ¿Y si Dios es el Vacío? Artículo filosófico
  • Harrison, C. (2021). Somos energía y conciencia. Alma Canopus