Hemos hablado del proyecto de concepción, del deseo inconsciente o consciente para la manifestación de un objetivo: un hijo.
Cuando hablamos de concepción, ya estamos hablando de la manifestación física de este Proyecto: acto sexual y fecundación.
En el acto sexual cabe destacar la importancia de la hormona de la oxitocina. Ésta molécula se comporta como neurotransmisor y puede considerarse una auténtica panacea interna, relacionada con la actividad fundamental de la biología del planeta: la procreación.
La palabra oxitocina (del griego oxi tokos = parto rápido), la hormona fue descubierta por el farmacólogo británico Henry Dale.
Inicialmente se pensaba que esta hormona solo era segregada por la hipófisis, pero pronto se encontró que además de por la hipófisis también es segregada por los órganos sexuales, aumentando el ritmo y la intensidad de las contracciones uterinas tanto en el acto sexual como en el parto.
1. La concepción como un acto de la naturaleza
Los espermatozoides, atraviesan el cuello del útero y la cavidad uterina, y posteriormente atraídos por las sustancias bioquímicas que emite el ovocito, se encuentran con el óvulo en una de las Trompas de Falopio, cuyas vellosidades serán las encargadas de transportar el óvulo hacia la cavidad uterina.
El óvulo lleva consigo un núcleo o pro-núcleo y un cuerpo polar, punto por el cual se implantará en el útero. Cuando el espermatozoide entra en el óvulo, su cola se rompe (y por tanto queda fuera del óvulo), la cabeza del espermatozoide se abre y se expande creando una esfera perfecta del mismo tamaño que el pronúcleo femenino. Los dos núcleos se unen produciendo un estallido de luz, un pequeño big-bang.
Así se unen las dos polaridades básicas del Universo: la polaridad Masculina y la polaridad Femenina, formando una única célula totipotencial (principio de la Vida, todo Poder, Creación de Vida) llamada cigoto.
Después, esta única célula se dividirá en dos. A partir de esta primera división tiene que haber un orden como todo en el Universo. En la Naturaleza todo está en perfecto orden y equilibrio.
Por tanto, en esta primera división también se divide el cuerpo polar que traía el óvulo formando de nuevo dos polaridades electromagnéticas.
El cigoto se va dividiendo hacia dentro sin cambiar de tamaño, (orden implicado) hasta formar la mórula a los 4 o 5 días, con 32 células.
Todas las células de la mórula son Totipotenciales, que significa que cada una de ellas tiene la capacidad de generar una nueva Vida (un nuevo feto) en su totalidad.
Cuando se implanta en la pared del útero recibe el nombre de blastocito y necesita expandirse hacia el exterior para multiplicarse (orden explicado), y lo hace a través de células pluripotenciales, que ya no tienen la capacidad de generar un nuevo feto o un nuevo organismo completo, pero sí cualquier otro tipo de célula correspondiente a las tres capas embrionarias. Todas ellas llevan la información de la totipotencialidad pero ya no son totipotenciales. Las células pluripotenciales se dividen en:
Células multipotenciales que pueden generar células de una misma capa embrionaria.
Células unipotenciales que formarán solo células de un mismo tejido, como puede ser el tejido muscular, tejido sanguíneo u óseo.
Éste Poder Totipotencial no se pierde, permanece en nuestro cuerpo, aunque ya no en forma física sino en forma de Poder y Centro de Equilibrio, dentro de nuestro vientre, donde se originarán nuevas concepciones y nuevos principios de Vida.