Un acompañamiento al inconsciente consiste en:
- un consultante con un síntoma físico o conflicto interpersonal o cualquier otro motivo de consulta, acude en persona o por video-llamada a un acompañante en Bioneuroemoción al objeto de descubrir PARA QUÉ tiene o padece ese síntoma o conflicto.
- un acompañante en Bioneuroemoción que emprenderá una investigación -en sentido estricto- y como si de un detective se tratase irá preguntando para reconstruir un escenario inicial.
- una cuestión clave es que el acompañante es “quién” hace las preguntas; algo que suele ser chocante, incomodo, molesto y desagradable, se produce una sensación similar a cuando nos pillan mintiendo o no nos hacen caso.
- esta incomodidad va acompañada por ciertas reacciones corporales, lo que se llama lenguaje no verbal,
- esta incomodidad indica siempre que «es por aquí por donde hay que seguir«,
- esta incomodidad indica que los programas de supervivencia se han activado,
- esta incomodidad se expresará en el lenguaje verbal del consultante mediante expresiones como:
- “no”, “no, no, no”, “no, que va, que va”, “yo no, yo no”, “¡qué! ¿me va a conocer usted mejor que yo?” “eso es porque” etc.
- esta incomodidad se produce porque el consultante va a revivir aquellos momentos desagradables e incómodos y almacenados en su inconsciente, algo que sus defensas psíquicas trataran de impedir.
- a través de esa INCOMODIDAD es como precisamente podemos conocer lo que realmente pensamos y sentimos.
Desde este escenario inicial podremos recorrer más escenarios similares. Esto nos permite:
- entender que algo se repite en nuestras vidas,
- describir una situación de estrés que siempre va afectar o reflejarse en determinadas:
- capas embrionarias,
- relés neuronales y
- en los órganos afectados correspondientes.
Durante esta parte del acompañamiento al inconsciente, el consultante permanecerá con los ojos cerrados experimentando el escenario en modo PRESENTE, es decir, reviviendo y experimentando ese momento y estrés en este mismo instante.
Esto permite hacer una correlación espacio-temporal que a su vez permite alcanzar y poder sacar a la luz una emoción oculta o mal gestionada, una información que se desconocía y que se alojaba en el inconsciente.
A continuación se busca una resonancia familiar, ese momento semilla origen del conflicto y se identifica al ancestro del cual heredamos el comportamiento producto de la situación conflictiva o estresante que aquél experimentó, así podemos entender la procedencia de esa información.
A continuación, el acompañante invita al consultante a que pregunte a quien corresponda en el escenario en cuestión.
La respuesta a las preguntas efectuadas se recibe en su momento, unas veces es instantánea, otras veces tarda más. La respuesta a las preguntas puede darse como:
- una respuesta en nuestra mente,
- una respuesta del ancestro implicado acerca de lo que le sucedió,
- una palabra, una frase, una explicación,
- viendo la televisión o leyendo el periódico,
- a través del «otro»,
- la respuesta nos llega a través de TODO aquello que nos rodea, sobre todo si prestamos atención,
- la respuesta siempre llega aunque poco o nada tenga que ver con lo que podamos haber pensado.
A continuación se busca, aplica y se ancla un recurso a la situación de estrés al objeto de que la toma de conciencia de la información inconsciente quede afianzada en el consultante; algo que le facultará para decidir y pasar a la acción consecuentemente.
Un ancla es un recuerdo de un determinado estado positivo o favorable y aplicable a la situación estresante en cuestión.
Es importante que el recuerdo contenga una descripción detallada del momento -con especial atención a los sentimientos y sensaciones visuales, auditivas y kinestésicas- de lo que ocurre en este estado que pretendemos utilizar como ancla para aplicarlo a la situación conflictiva o de estrés inicial, y comprobar si la PERCEPCIÓN de esa situación ha cambiado.
Esta información que portamos en el ADN, a través de los engramas y programas ancestrales neuronales, puede ser transformada y así liberarnos de la robotización e hipnosis inconsciente que maneja lo que creemos es nuestra vida real y cotidiana.
Una vez concluido el acompañamiento al inconsciente, el consultante entra en un período de cuarentena, es decir que, durante cuarenta días va a estar expuesto a que algo le suceda como revivir algún escenario; repetir alguna situación particular, etc.
Esto ocurre para confirmar que hemos entendido nuestro comportamiento y nuestra actitud ante estas situaciones, por lo que en consecuencia, nuestra PERCEPCIÓN ha cambiado.
Igualmente tras el acompañamiento, puede ocurrir que el consultante sufra alguna enfermedad que cure o sane el síntoma motivo de consulta;
También puede sufrir algún mareo, somnolencia o leve molestia que indicarían que el cambio neurológico SÍ se ha producido.
No obstante, el consultante siempre debe pasar a la acción para completar el proceso.
Un acompañamiento al inconsciente tiene una duración aproximada de 1h30. Una única sesión debe ser suficiente. Puede realizarse en persona o por video-llamada. Cita en: gymcuantico@gmail.com
