Las principales razones de Sigmund Freud para la defensa de la existencia de la mente inconsciente son:
- Los fenómenos de hipnosis le mostraron que podemos saber algo sin saber que lo sabemos, y podemos desear algo sin saber la auténtica razón de ese deseo.
- La referencia a una motivación inconsciente permite comprender los actos fallidos (acciones aparentemente desprovistas de sentido por ser contrarias a la intención de la persona que las realiza) y las confusiones verbales o “lapsus lingue” que ocurren en la vida cotidiana a cualquiera de nosotros.
- El mundo simbólico de los mitos, metáforas, cuentos y en particular los sueños; el análisis de los sueños era para Freud “el camino real” para acceder a la provincia de lo Inconsciente. Los sueños sólo se pueden entender a partir de un significado profundo no consciente, distinto del significado explícito y superficial.
- Sus estudios sobre la histeria le permitieron descubrir que en la mente pueden existir experiencias y motivaciones determinantes de la conducta y de la salud física sin que, por efecto de la represión, se sea conscientes de ello.
- Los efectos de la terapia psicoanalítica sólo se comprenden a partir de la teoría de la represión y de la descarga de una fuerza emocional inconsciente.
Sólo una pequeña parte de la estructura cerebral se ocupa del consciente aprendido. El resto que es el 95-97% restante, se ocupa del inconsciente intuitivo y emocional, encargado de grabar y dirigir todas las funciones de supervivencia.
Actualmente, se empieza a comprender que desde un punto de vista evolutivo el inconsciente fue lo primero que surgió hace millones de años y que la conciencia se ha desarrollado mucho más tarde.
Por lo tanto, a través de la evolución se han desarrollado los sistemas de adaptación más útiles que han guiado y guían nuestra conducta.
Una de las conclusiones alcanzadas es que perseguir objetivos conscientes o las motivaciones o las preferencias, etc. todo esto se basa en la información del sistema inconsciente.
El inconsciente reacciona biológicamente debido a los programas evolutivos que nos han permitido sobrevivir sin conciencia.
Para comprender cómo actúa y decide el inconsciente, debemos tener presente cuatro características importantes:
- 1. «El otro no existe«
- Para el inconsciente todo es uno, todo es yo. La proyección que hacemos sobre los demás es la proyección de nuestras necesidades y defectos. La empatía o la capacidad de ponernos en la situación de los demás -de no aplicarse correctamente- puede llevarnos a hacer propio un problema que afecta a otro, esto abre la puerta a todos los conflictos de identificación y proyección. Además de hacer nuestro un problema ajeno, podemos sufrirlo y padecerlo al llegar a ponernos enfermos.
- «Me pones enfermo» es una frase bastante corriente y de uso cotidiano que recoge nuestra tendencia a la proyección e indica el funcionamiento de las neuronas espejo. Al practicar la Conciencia de Unidad dicha frase puede sustituirse por ejemplo con la siguiente: «Me pongo enfermo viviendo un problema que no es mío». Donde la causa del conflicto ya no está en el exterior sino en el responsable: nosotros mismos. También podemos plantearnos las siguientes preguntas:
- ¿Qué ocurre en nuestro inconsciente biológico para que nos aparezca un tumor de hígado?
- ¿Qué programas se activan en nuestro inconsciente cuando se nos escapa la presa una y otra vez?
- La respuesta a todas estas preguntas es muy simple, se trata de adaptaciones biológicas ante situaciones estresantes y de urgencia.
- 2. La ilusión no existe, es decir lo que conocemos como «realidad» no es real.
- Para el inconsciente lo real, lo simbólico y lo imaginario es lo mismo. Nuestro inconsciente no puede diferenciar algo real de algo virtual.
- ¿Cuántas veces nos hemos despertado a las tantas de la madrugada, sobresaltados y preocupados porque nuestros hijos no han regresado a casa aún? Enseguida nos ponemos a pensar que les puede haber ocurrido algo, y automáticamente nuestro cuerpo experimenta toda una serie de sensaciones. Estamos viviendo algo virtual, pero nuestra psique no puede distinguir que no es real y reacciona produciendo todas estas «alteraciones» fisiológicas.
- El inconsciente no puede separar lo que ocurre de lo que imaginamos que ocurre. Esto es fácil de comprobar, basta con imaginar que mordemos un limón y automáticamente empezamos a salivar.
- El ser humano tiene la gran capacidad de imaginar,
- 3. Es atemporal.
- Para el inconsciente el tiempo no existe, solo existe el presente.
- Una experiencia vivida con emoción queda grabada y fijada en el espacio-tiempo y esta cualidad nos permite acceder al recuerdo para desprogramarlo.
- Estudios científicos recientes demuestran que las neuronas deciden segundos antes de que lo hagan los sujetos observados individualmente. Los recuerdos — en nuestro caso los traumas— están siempre congelados en el tiempo, de tal manera que podemos acceder a dicho trauma para revivirlo desde otra perspectiva y cambiar la emoción subyacente.
- De este modo, se trasciende el conflicto y la nueva interpretación del suceso libera las causas emocionales permitiendo la sanación.
- 4. Es inocente.
- No puede juzgar porque su función es sobrevivir.
- Se activa a través de las emociones, ofrece una respuesta aprendida a lo largo de la evolución,
- no puede juzgar lo que está bien o mal porque esto pertenece al ámbito del consciente y del lóbulo frontal. El consciente siempre tiene una historia que explica la falta de coherencia de nuestros actos. Todos inventamos nuestras propias historias, nuestra propia película, para explicarnos a nosotros mismos y justificar nuestros actos.
- 5. No distingue géneros, sólo roles.