Influencia de las longitudes de onda en el ADN

La evolución del sistema límbico permite la comunicación entre las señales químicas y las sensaciones. La mente consciente experimenta estas señales como emociones y además, experimenta emociones que se reflejan en el cuerpo, esto hizo que el cerebro aumentase de tamaño y que la mente consciente adquiera la capacidad de «pasar por alto» los mensajes de la mente inconsciente.

El inconsciente procesa millones de veces mejor la información que el consciente, para ello tiene que existir un programa.

Es importante tomar consciencia de nuestro inconsciente. Para ello podemos observar la sintomatología que refleja nuestro cuerpo y todo lo que nos ocurre en nuestra vida.

Si quieres saber por dónde vas y cómo vas, observa lo que te rodea ¿qué te encuentras? ¿qué te dejas de encontrar?

Si quieres saber cómo llevas la situación: escucha tu cuerpo ¿qué te duele?

Cuando estés ante una situación o frente a cualquier persona, escucha tu cuerpo.

Cuando cojas un catarro, observa tu explicación: me cogió el frío, un golpe de aire, no tenía jersey, etc. ¿No será que tu mente tenía un problema?

El ADN -que es información– se activa por emociones, que básicamente son dos: miedo y amor. La primera la conocemos bien todos, tanto que somos prácticamente adictos a la misma.

Cuando experimentamos una emoción de miedo, experimentamos una onda de baja frecuencia, lenta, que toca pocos puntos de nuestro ADN.

Cuando experimentamos una emoción de entusiasmo, alegría, euforia, paz, etc. experimentamos una onda más rápida, de alta frecuencia, de mayor vibración y que toca más puntos de nuestro ADN activando más códigos.

«Sepan que si no les gusta el mundo que ven, no pueden cambiar nada, aunque si cambian un pensamiento, su universo cambiará».

Albert Einstein