Pidamos las cosas desde un corazón limpio, sin emociones ocultas.
No como hacemos actualmente: «por favor, que fulanit@ me quiera» «haz que se vaya menganit@» «que a mi prim@ se le cure el cáncer» etc.
- No nos planteamos que tal vez a fulanit@ no le apetece quererte; parece que no amamos al otro.
- Tampoco nos planteamos que quizás a menganit@ le conviene quedarse; parece que no respetamos al otro.
- Ni mucho menos nos planteamos PARA QUÉ padece mi prim@ el cáncer; parece que no nos damos cuenta de lo que estamos realmente haciendo:
Parece ser que tenemos un ego tan grande que le estamos diciendo a la Inteligencia que nos ha creado cómo ha de hacer y deshacer las cosas. Estamos completamente locos.
Y si ¿empezamos a pensar de otra manera? ¿Qué pasaría si pedimos de forma diferente?
Tanto la otra manera de pensar como la forma diferente de pedir requieren de nuestra participación, compromiso y constancia, de otra forma no «funciona«.
¿Cómo lo hacemos?
Las cuestiones anteriores forman parte de las preguntas que te puedes hacer al cuestionarte tus propias creencias, al iniciar el desaprender o dejar de ver las cosas como hasta ahora las veía, podemos empezar a deshipnotizarnos, parece sencillo, pues bien lo es y mucho.
Recordamos un punto que se nos puede olvidar: cualquier petición es exclusivamente personal, vamos que peticiones como:
«que le vaya muy bien a zutanit@» «que a mi prim@ tal o cual cosa«.
CARECEN de sentido. Uno pide para uno, aceptando la respuesta que sea e incluso su ausencia.
La petición se hace de corazón cuando, además de aceptar la respuesta, entiendes que no sabes lo que pides porque sabes que no sabes lo que es mejor para ti.
Este es el cambio de paradigma, la inversión de pensamiento, la manera de desprogramar nuestro inconsciente de sus adicciones emocionales, la manera de conocernos a nosotros mismos, la manera de acabar con nuestro sufrimiento y terminar con nuestro victimismo.
¿Deseamos paz en el mundo? Seamos paz en nuestro universo, con nuestra familia, amigos, compañeros de trabajo, vecinos, etc.
¿Deseamos armonía? Seamos cada uno de nosotros ese reflejo de armonía en nuestras vidas y entorno.
¿Quieres dejar de ser víctima? Sé dueño de tus acciones y de tu vida no esperes que los demás hagan lo que tú deseas. Pregúntate ¿para qué?
¿Deseas salud? Sólo debes de sanar tu mente, tus pensamientos, tus sentimientos y tus acciones.
Nuestros pensamientos, creencias y emociones influyen en nuestro bienestar. Trabajar nuestro cambio de percepción y comprensión de la información inconsciente transmitida por nuestra cultura y nuestra familia nos permitirá gestionar nuestra vida y nuestros problemas desde la relación inseparable entre cuerpo, mente y emociones, con el objetivo de lograr un cambio de la información y por lo tanto crear una nueva realidad.