La célula procariota no tiene núcleo diferenciado, es unicelular y tras millones de años llegaron a formar la eucariota -que no deja de ser una célula– que son las células de las que estamos hechos.
La eucariota sí tiene núcleo diferenciado, donde tiene las mitocondrias que generan energía. Al estudiar otras células –bacterias– Bruce H. Lipton se preguntó ¿cómo puede ser que una bacteria sea tan inteligente? y ¿dónde tiene su inteligencia?

Esto le lleva a descubrir que lo que produce su comportamiento inteligente es su membrana. Esta membrana es muy estrecha, está formada por una cadena de fosfolípidos, básicamente COLESTEROL, que están polarizados, con capacidad hidrófila e hidrófuga. Cuenta además con unas proteínas que permiten el paso de ciertas sustancias y también dispone de «antenas» capaces de captar ONDAS ELECTROMAGNÉTICAS e INFORMACIÓN ONDULATORIA, por lo tanto, las células que conforman nuestra biología son capaces de captar nuestros pensamientos.