“La mayoría de nosotros vivimos el día a día sin reconocer las alternativas que tenemos y sin decidir activamente entre ellas”
Harvard Ellen Langer
Teniendo en cuenta que el éxito de una determinada transformación solo puede partir de la transformación individual, cualquier intento de transformación organizacional tiene que empezar con cambios en las personas.
Para conseguirlo, cualquier líder del siglo XXI debe buscar herramientas que faciliten la resiliencia, fomenten la creatividad, mejoren la toma de decisiones o estimulen su empatía.
Esto implica el entrenamiento de nuevas habilidades personales -como la práctica de mindfulness– que faciliten la resiliencia, fomenten la creatividad, mejoren la toma de decisiones y estimulen la empatía.
Parece que de ahora en adelante no solo hay que buscar la rentabilidad y retribuir adecuadamente, sino que también hay que ser responsables con el bienestar de los colaboradores y de la sociedad en su conjunto.
En este sentido, el primer paso a dar podría ser cultivar la habilidad de prestar atención de forma deliberada al momento presente sin establecer juicios; es decir, incorporar el mindfulness en la organización -incorporar el mindfulness en la organización no te hace llegar al destino previsto aunque sí invita a abandonar la situación actual.
“Mindfulness” significa prestar atención a lo que está sucediendo en nuestra mente, cuerpo y entorno en el presente, con una actitud de curiosidad y amabilidad.
Para entendernos muy rápidamente:
¿Realmente se puede decir que las personas son lo más importante de una organización si se prefiere tratarlas a través de dispositivos? ¿Cómo puede un grupo trabajar en equipo si no hay escucha? ¿Cómo se sienten los empleados cuando no son escuchados o valorados?
Y antes incluso de cuestionar nuestra coherencia empresarial, disponemos de nutrida y numerosa información que demuestra que el modelo actual ha dejado de ser eficiente y eficaz, está obsoleto y carece de humanismo.
El tan conocido argumento de «me gusta trabajar con estrés«, «el equipo se desenvuelve mejor bajo presión«, se desmorona cuando la neurociencia demuestra que la multi-tarea reduce la atención y aumenta el error. Recuperarse de una distracción y volver al trabajo puede suponer hasta 23 minutos.
Que un empleado asista a una reunión o mantenga una conversación físicamente, pero mentalmente ausente, puede suponer desde pérdidas de tiempo a peligros o gastos imprevistos.
Que le ocurra esto mismo a un líder tiene mayor importancia dada su influencia, pues él marca la pauta en las interacciones y reuniones con el/los empleado/s y además es el responsable de las decisiones que se toman.
Tener una mayor conciencia implica dejar de repetir patrones antiguos y fijarse activamente en cosas nuevas, tomar nuevas decisiones y adoptar nuevos comportamientos que no sean conductuales sino fruto de un deseo personal de transformación.
Así como entendemos que cerrar el correo electrónico y silenciar el teléfono para concentrarse en un trabajo resulta la actitud más eficaz para pensar con mayor claridad acerca de las decisiones importantes, parece que también el entorno empresarial está abriéndose a la adopción de técnicas y herramientas -por parte de las cúpulas directivas- que, igualmente, empiezan a considerar su implementación en toda la estructura organizativa ya que la práctica de ‘mindfulness’ puede recuperar el entusiasmo en las organizaciones y en todos los aspectos de la vida cotidiana.