Hipnosis & mitos

Parece que a lo largo de la historia la hipnosis ha estado rodeada de mitos, prejuicios y de concepciones fantásticas que provocan que las personas no tengan confianza en que sea efectiva, además de que pretenden conseguir otros objetivos totalmente diferentes a los que persigue la hipnosis. Este lastre histórico hace necesario desmontar los principales mitos y creencias erróneas que giran en torno a la técnica de hipnosis como estrategia mágica e ilusioria que se emplea como engaño.

Hipnosis

Sobre la hipnosis se han hecho diferentes interpretaciones, se han difundido grandes mitos sobre la técnica y sobre todo la televisión, publicaciones y el cine la han tratado de manera mística y errónea. Algunos de los mitos sobre la hipnosis más difundidos son los siguientes:

  • La hipnosis quita la voluntad a la persona

La hipnosis elimina y anula el control voluntario de la persona, que deviene en un autómata en manos del hipnotizador, por lo que puede cometer actos delictivos, antisociales, inmorales o que le llevan al ridículo social”.

Si bien es cierto que bajo hipnosis se actúa de forma automática, esto no quiere decir que se actúe de manera «descontrolada» o involuntaria. En realidad, la persona no pierde nunca su capacidad de decisión o volitiva.

Bajo un estado hipnótico la persona tiene en todo momento la posibilidad de realizar cualquier movimiento, además de ser consciente para ello.

El caso es que se pretende alcanzar un estado de relajación tal que la persona no quiera realizar ningún movimiento voluntario.

  • Al entrar en trance, la hipnosis te puede volver loco

La hipnosis puede dejar a la persona «enganchada» en un trance, de forma que, al no poder «salir del estado hipnótico», quedaría mermada en su volición o devendría en un demente”.

La evidencia empírica ha demostrado que esta creencia no es cierta, aunque algunas personas pueden tener más dificultad que otras para salir del estado de hipnosis, depende del estado de relajación que haya alcanzado la persona.

Además, el trance es puramente descriptivo, no existe tal estado, y por tanto, no se puede salir de un estado que no existe.

  • La hipnosis es un tipo de sueño

La hipnosis provoca un «estado» similar al del sueño, en el que la persona muestra unas características especiales. Si no se alcanzan tales características, la persona no está hipnotizada. Sólo se puede estar en esa situación especial, si se ha recibido un método de inducción hipnótica”.

La hipnosis no implica sueño, aunque los sujetos mantengan los ojos cerrados no están durmiendo, puesto que están hablando y escuchando las palabras que les dice el especialista. Además, existen otras formas de hipnosis cuyas reacciones son opuestas a la pasividad, tales como la hipnosis alerta, y la hipnosis despierta.

Además, no tiene por qué ocurrir nada extraordinario en el comportamiento de la persona hipnotizada. En todo caso, depende de la propia persona, de sus expectativas y creencias en relación con la hipnosis.

  • La hipnosis provoca reacciones inusuales, excepcionales y mágicas al sujeto

Este es completamente falso.

Lo que en realidad ocurre es que las personas pueden experimentar diferentes tipos de reacciones «hipnóticas», entre otras reacciones motoras, sensorio-fisiológicas y cognitivo-perceptivas.

Sin embargo, si bien estas respuestas se relacionan con el automatismo (involuntariedad percibida), también es cierto que su activación y finalización corresponde a la voluntad de la persona.

No existen conductas durante la hipnosis que no se realicen fuera del estado hipnótico. La hipnosis puede hacer ver a la persona que tiene más capacidad de la que considera, pero no por ello le va a mostrar un repertorio conductual diferente.

  • La hipnosis es una terapia

Otro gran mito considera que “la hipnosis es una terapia (hipnoterapia), sumamente útil, rápida y eficaz, que no exige ningún esfuerzo por parte del cliente para cambiar de comportamiento. Sólo las personas muy susceptibles, sin embargo, pueden beneficiarse de ella”.

Sin embargo, la hipnosis no es una terapia psicológica sino una técnica adicional a otras intervenciones que potencia su eficacia y acelerar el proceso, pero esto no quiere decir que la persona no tenga que esforzarse para cambiar.

  • La persona hipnotizada nunca miente

Es imposible que la persona hipnotizada mienta. Lo que RECUERDA bajo hipnosis siempre es verdad”.

Esto no es así, puesto que la imaginación es una de las grandes virtudes y defectos al mismo tiempo de nuestro cerebro. La hipnosis permite focalizar la atención en la información almacenada en la memoria, pero no controla la imaginación. Por tanto, es posible que nuestra mente recree una situación que en realidad no se ha experimentado, y por tanto, dar un recuerdo incorrecto. En estos casos, la hipnosis ayuda a dar credibilidad a los recuerdos e información que es cierta, aportando confianza en el sujeto.

  • La hipnosis no pertenece al campo de la Psicología Científica

Existen críticas que afirman que “la hipnosis no pertenece al campo de la psicología científica. Quienes la practican suelen ser charlatanes, curanderos u hombres del espectáculo. Las personas que mejoran con ella, son crédulos, ignorantes y «dependientes»”.

Sin embargo, esto es falso ya que múltiples personalidades de la Psicología la han utilizado y estudiado, como por ejemplo Wundt, James, Paulov o Eysenck, así como está avalada por diferentes sociedades científicas y se enseña en distintas universidades de EE.UU, Canadá, Australia, Alemania, Gran Bretaña, España…

  • La hipnosis no funcionará conmigo

Hay personas que no creen en la hipnosis, y afirman que hay que tener una personalidad hipnótica, débil y sensible para poder ser hipnotizado. Afirman que existen personas débiles de mente que son fácilmente sugestionables y manipulables. Además, hay personas que afirman que han intentado ser hipnotizadas y no ha sido posible, describiendo la técnica como un timo.

En cambio, esto no es así, ya que cualquier persona puede ser hipnotizada, ya que la hipnosis consiste en la focalización de la atención sobre un tema. El problema de que no haya obtenido los resultados que esperaba es la superposición de las creencias erróneas hacia la técnica, es decir, le da tanta importancia a los mitos que existen sobre la hipnosis que no es capaz de seguir las instrucciones del terapeuta, y por tanto, no es capaz de concentrarse en aquello que es relevante para la hipnosis.