Instintos y tendencias

La forma en la que los seres vivos actuamos no depende sólo de nuestro entorno exterior también depende de factores internos; cada ser vivo obra de forma propia, aunque los medios sean idénticos.

A estos factores o fuerzas se los denomina “tendencias ” que pueden encontrarse en estado latente o, por el contrario, traducirse en actos, movimientos o detención de movimientos.

En aquellos casos en los que las tendencias no se modifican o se modifican poco por las experiencias y por la educación que los individuos adquieren en el transcurso de su vida o tendencias primitivas e innatas se las puede identificar como “instintos”.

El organismo humano dispone de información heredada o epigenética y estos automatismos son utilizados por el individuo -quien los activa como medio o como fin, en combinaciones complejas que no son, en modo alguno, instintivas.

Así parece que las tendencias son inconscientes y no se advierten más que a través de sus manifestaciones, a través de movimientos y actos que determinan las sensaciones y sentimientos que hacen nacer en nosotros.

Si una tendencia es satisfecha se produce placer, mientras que si no se satisface nos produce dolor; si además es brusca o violentamente contrariada, una emoción; cuando llega a ser intensa y exclusiva, engendra una pasión. Así el deseo es la tendencia que llega a ser consciente acompañada de un sentimiento de atracción hacia el objeto que favorece su desarrollo.

Parece que no sólo una parte de nuestras tendencias franquea el umbral de la conciencia, además según Freud, los impulsos indeseables (tendencia egoísta, libido sexual, ambición,…) son rechazados a la zona de lo inconsciente, donde permanecen y constituyen sistemas psíquicos, dispuestos a reaparecer, cuando el control de la conciencia se debilite, durante el sueño, por ejemplo.

Clasificación de las tendencias

Si tenemos en cuenta la finalidad de las tendencias, podemos encontrar tres grupos, dependiendo su naturaleza se orientan a la conservación y desarrollo del individuo, de la especie o de la sociedad:

  • Personales: instinto de conservación:
    • Tendencia relativa de nutrición (hambre y sed).
    • Tendencia relativa a la vida de relación (motricidad y sensibilidad).
    • Formas de inhibición (fatiga, sueño).
  • Sexuales: formas brutales y sensuales del instinto, pudor, coquetería, timidez, celos, necesidad de afecto,….
  • Familiares: relación entre padres e hijos.
  • Sociales altruistas: amistad, indulgencia, piedad,… cuyo fundamento es más la simpatía nativa en el hombre que el egoísmo y el amor propio.