La educación que recibimos en casa y en el colegio, así como el entorno en el que crecemos, condicionarán la persona en que nos convirtamos de mayores. Es por ello que resulta de especial importancia iniciar esta educación emocional durante los primeros años de vida. Siguiendo un estudio realizado por Natalio Extremera Pacheco y Pablo Fernández Berrocal, (Universidad de Málaga) los instrumentos que se utilizan en las aulas para medir la educación y la inteligencia emocional pueden ser de tres tipologías:
- Instrumentos clásicos de medida basados en cuestionarios y auto-informes cumplimentados por el alumno.
- Medidas de evaluación a partir del seguimiento de observadores externos basadas en cuestionarios cumplimentados por los compañeros del alumno y su profesorado.
- Medidas de habilidad o de ejecución de inteligencia emocional compuestas por diversas tareas emocionales que el alumno debe resolver.
- Instrumentos clásicos de medida: cuestionarios, escalas y auto-informes: Se trata de la tipología de instrumentos de medida y evaluación más tradicional y utilizada con más frecuencia en la psicología. A través de los cuestionarios, las escalas y los auto-informes, podemos evaluar variables sobre la personalidad, como la extraversión y la neurosis; variables de tipo emocional como la empatía y la autoestima; además de obtener medidas de factores de tipo cognitivo, como el pensamiento constructivo o las estrategias de afrontamiento. Se trata de respuestas relacionadas con la inteligencia emocional de los sujetos y del manejo que dan a sus emociones. Como resultado de los cuestionarios, la información que obtendremos corresponderá al índice de inteligencia emocional percibida o auto-informada, lo que revela las creencias y expectativas de los sujetos sobre si son capaces de percibir, discriminar y regular sus emociones. La realización de estos cuestionarios supone uno de los métodos más eficaces para conocer al propio sujeto analizado, a pesar de que autores como Mayer y Salovey consideren que la persona analizada puede mentir para crear una imagen positiva sobre ella misma, se trata del mejor método para saber qué siente, piensa o cómo le afectan los sucesos que se dan en su entorno. El modelo por excelencia de evaluación de las emociones, el Trait-Meta Mood Scale o TMMS, es un cuestionario compuesto por 24 preguntas cuyas respuestas son cinco niveles de intensidad que marcan el grado de conformidad o disconformidad con la cuestión planteada. Este cuestionario trata del estudio de tres dimensiones, evaluadas a partir de ocho preguntas para cada dimensión:
- Percepción emocional, cuando el individuo es capaz de sentir y expresar los sentimientos de forma adecuada.
- Comprensión de sentimientos, que se da cuando el individuo tiene conocimiento propio de sus estados de ánimo.
- Regulación emocional, cuando una persona tiene la capacidad de regular sus emociones adecuadamente.