Además de los cuestionarios, existen dos instrumentos más para medir la inteligencia
emocional: las escalas y los auto-informes.
Las escalas constituyen un sistema de medición muy similar a los cuestionarios, ya que
evalúan y miden la percepción emocional a partir de grados, del más alto al más bajo.
El modelo de escala más popular es la escala de IE de Schutte. Se trata de una escala de medición que proporciona información sobre cuatro factores propios y característicos de la inteligencia emocional:
Percepción emocional.
Manejo de las emociones propias.
Manejo de las emociones de los demás.
Utilización de las emociones.
Otro instrumento de medición es el inventario EQ-i de Reuven Bar-On, que consiste en un inventario sobre una amplia gama de habilidades emocionales y sociales. Contiene 133 ítems y está compuesto por cinco factores principales divididos en 15 categorías.
Los factores son:
Inteligencia interpersonal. Evalúa habilidades de la autoconciencia emocional,
la autoestima personal, la asertividad y la independencia.
Responsabilidad social.
Adaptación. Evalúa habilidades de la resolución de problemas, comprobación
de la realidad y flexibilidad.
Gestión del estrés. Incluye subescalas sobre la tolerancia al estrés y al control
de los impulsos.
Humor general, integrado por los factores de la felicidad y el optimismo.
Otra técnica de evaluación de la inteligencia emocional son los autoinformes, formados por un mensaje que el sujeto emite sobre cualquier tipo de manifestación propia, ya sean comportamientos, pensamientos, sentimientos, emociones, percepciones o recuerdos y experiencias.
Existen diferentes tipos de auto-informes, aunque los más populares son los auto-informes en forma de entrevista y los cuestionarios. Están compuestos por una serie de preguntas cerradas y preparadas en el cuestionario, pero abiertas y con posibilidad de añadir cuestiones en el guion previamente preparado, que dotarán al entrevistado de la siguiente información:
Conductas motoras.
Respuestas fisiológicas.
Pensamientos o cogniciones.
Experiencia subjetiva en relación a determinados actos y hechos.
Descripciones, clasificaciones y construcciones sobre sí mismo y el entorno que
le rodea.
Atribuciones de casualidad.
Estrategias y actuaciones para resolver un problema cuando se le presenta.
Descripciones narrativas sobre eventos personales o externos.
Sus expectativas de futuro sobre bienestar, así como sus planes y proyectos.