CREACIÓN DE EQUIPOS

Cuando hablamos del trabajo en equipo y de la eficacia de los equipos, nos referimos al llamado coeficiente intelectual colectivo, que marcará la calidad y la eficacia de un equipo de trabajo. Su definición podría ser la suma total del talento y la capacidad de todos los integrantes de un grupo. Por tanto, el nivel de este coeficiente intelectual es el que determina la calidad con la que cumplen su cometido.

El estudio realizado Sternberg y Williams (2002) pretendía descubrir el motivo por el que algunos equipos de trabajo resultan más eficientes que otros:

El primer elemento a tener en cuenta al conformar un equipo es que cada miembro aportará algo distinto: creatividad, empatía, conocimientos técnicos o mayor capacidad comunicativa. La suma de este talento y capacidades, además de la implementación de dinámicas que los aprovechen, determinará el coeficiente intelectual colectivo.

Respecto a los resultados que obtuvieron con su investigación, podemos destacar los siguientes puntos:

La investigación mostró que los participantes más entusiastas y con más ganas resultaban ser un problema para el buen funcionamiento del grupo. A menudo, el exceso de entusiasmo provoca la aparición de conductas controladoras y dominantes, lo que impide la aparición de uno de los elementos de la inteligencia social, que es la capacidad de reconocer lo que es adecuado y lo que no.

El caso contrario se da en personas que participan de la actividad, pero actúan como meros observadores. Son individuos que no colaboran con nuevas ideas o puntos de vista y se limitan a escuchar y a estar conformes con lo que el resto del equipo decide.

El factor clave para el éxito y para sacar el máximo partido al potencial de un grupo es su capacidad para crear un estado de armonía interna que les permita aprovecharse de todas las aptitudes de sus miembros.

Otro factor determinante para el buen funcionamiento del grupo es la ausencia de interferencias emocionales y sociales.

Otro punto que debemos tener en cuenta en la creación de un equipo es que debe estar formado por personas con personalidades diferentes pero complementarias. El objetivo es que cada miembro pueda aprender de los demás.

Existen otros aspectos que contribuyen a mejorar la efectividad:

Escoger un buen líder para que gestione al equipo y le guíe hacia sus objetivos.

Definir unos objetivos claros y realistas con los que todo el grupo se sienta comprometido. Además, serán coherentes con los objetivos de la empresa.

Establecer un plan estratégico en el que se incluyan los objetivos, las acciones para alcanzarlos y el timing que se debe cumplir.

A continuación, exponemos las habilidades y competencias que deben presentar sus integrantes:

Habilidad técnica. Son requisitos técnicos, académicos y de experiencia laboral que los ocupantes del equipo deben cumplir para realizar su trabajo.

Habilidad resolutiva de problemas. Aptitudes encaminadas a la resolución de situaciones complejas. Este tipo de habilidad suele recaer en perfiles creativos.

Habilidad interpersonal. Supone la capacidad de trabajo en equipo e incluye habilidades propias de perfiles con mucha inteligencia emocional y que conectan con diferentes personas de manera fluida y sin conflictos.