Para la selección de los individuos del equipo, es importante hacer mención a los siete hábitos que el psicólogo Covey (2003) atribuye a las personas que presentan una alta efectividad. Cuando creamos un equipo debemos procurar que reine la armonía interna entre todos los integrantes para que cada uno pueda ofrecer lo mejor de sí mismo sin sentirse incómodo. El éxito o fracaso del equipo residirá en el grado de inteligencia emocional que posea cada individuo, en el control que cada uno haga de sus emociones y en la gestión de sus actuaciones frente a determinadas situaciones.
Covey parte de la idea de que todos los individuos nacen dependientes y que la vida supone un camino para lograr la independencia y el control de la propia vida. En términos emocionales, supone pasar de culpar a los demás de nuestros fracasos a aceptar el cambio y la responsabilidad, y tener la capacidad para aprender de esas malas situaciones.
Se trata de un proceso compuesto por tres fases: la primera fase reside en el propio individuo; la segunda se centra en su relación con los demás y con el entorno; la tercera supone un deseo de querer seguir mejorando y aprendiendo. Covey llama a estas tres fases Victoria Privada, Victoria Pública y Renovación.
Victoria Privada Esta fase se inscribe en ámbito personal de cada individuo y consiste en aprender a gestionar las emociones que se dan en la vida diaria. Saber dar prioridad a lo que es realmente importante y dejar para después lo que no lo es.
Covey explica la victoria privada mediante tres hábitos:
1. Ser proactivo La proactividad es la actitud con la que las personas asumen el pleno control de su conducta vital. El individuo toma el control de su vida, entendiendo que las cosas suceden por algo y redirigiendo esos sucesos hacia su bienestar. Algunas de las características que presentan las personas proactivas son:
Buscan respuestas a problemas de difícil solución en vez de esperar a que suceda algo.
No realizan solo las actividades y tareas que se le solicitan, sino que crea nuevas oportunidades mediante la búsqueda de información.
Adaptan sus actuaciones a las condiciones que les ofrece el entorno.
Tienen capacidad para subordinar los impulsos a los valores.
2. Empezar con un fin en mente Este hábito trata de la importancia de la visión de futuro y cómo el individuo lo imagina. Cuando el individuo proyecta su plan también contempla las consecuencias, tanto positivas como negativas, que puede tener su acción.
3. Establecer primero lo primero Es la capacidad de priorizar las actividades importantes e urgentes y posponer las que no lo son. Las actividades urgentes son las que necesitan atención inmediata. Las importantes constituyen nuestra misión, valores y metas de alta prioridad. Es el inicio al autodescubrimiento y a asumir el sentido común de manera organizada.
Victoria Pública La victoria pública es la relación con los demás, por lo que implica poner en práctica los hábitos de la vida privada, es decir, pasar de ser independiente a interdependiente.
Pensar en ganar/ganar La vida de cualquier individuo está compuesta por múltiples relaciones: familiares, amistad, etc. El principio de ganar/ganar resulta fundamental para el éxito en todas las relaciones de los individuos. Abarca cinco dimensiones interdependientes de la vida: el carácter, las relaciones, los acuerdos, los sistemas y el proceso.
Carácter El carácter del individuo es el fundamento del principio de ganar/ganar. Tiene tres rasgos:
Integridad: es el valor que nos atribuimos a nosotros mismos. Identificar nuestra integridad nos ayudará a organizarnos de manera proactiva y a ordenar las acciones cotidianas en torno a los valores que nos describen. Sin integridad, la ganancia pierde su sentido.
Madurez: es el resultado del equilibrio entre el coraje y el respeto o consideración. Supone la capacidad para expresar los propios sentimientos y convicciones combinada con el respeto por los sentimientos y convicciones de los demás.
Mentalidad de abundancia: consiste en pensar que en el mundo hay mucho para todos, aceptar que otro puede tener el mismo éxito que nosotros y que debemos compartirlo. Las personas con mentalidad de abundancia son agradecidas, se alegran del éxito de los demás comparten reconocimientos y buscan que todas las partes implicadas ganen.
Relaciones Cuando una relación se asienta sobre las bases del ganar/ganar es precisamente porque el carácter de las partes implicadas presenta rasgos que van en esa dirección. Así, cuando el carácter de ambas partes propicia el ganar/ganar, los resultados son siempre buenos para ambas.
Acuerdos El acuerdo solo será posible si existe una relación previa. En este sentido, el acuerdo deseado es el ganar/ganar, ya sea en una relación laboral, en una relación personal o en relaciones espontáneas que puedan darse en nuestro día a día. Lo que importa es estar predispuestos a que ganen las dos partes y en caso que la otra parte no contemple esta postura, hacerle ver los beneficios que reportaría.
En el principio de ganar/ganar destacan estos cinco elementos:
Identificar lo que se debe hacer y cuándo para alcanzar los resultados deseados.
Especificar los parámetros que enmarcan los resultados que se deben alcanzar.
Identificar el apoyo humano, económico, técnico y organizacional con el que se puede contar para alcanzar los objetivos.
Establecer unas normas de rendimiento y el momento de la evaluación.
Especificar lo bueno y lo malo que sucede y sucederá como resultado de la evaluación.
Estos cinco elementos hacen que el principio ganar/ganar tenga vida propia, ya que son el resultado de una relación en la que la confianza entre las partes destaca y es efectiva. Para el logro de este tipo de acuerdos debemos tener en cuenta dos factores:
Adiestrar a una de las partes implicadas para que entienda los beneficios de un acuerdo ganar/ganar.
Pactar un acuerdo de desempeño que se centre en los resultados obtenidos y no en los métodos utilizados para conseguirlos:
Adiestramiento para la administración ganar/ganar. Supone formar o adiestrar en base a un acuerdo ganar/ganar. Se deben identificar los objetivos específicos y los criterios para evaluar su logro, así como establecer las directrices, los recursos, la rendición de cuentas y las consecuencias al alcanzarse los resultados. Con los beneficios se pretende motivar a la otra parte para que trabaje en beneficio de ambas partes.
Acuerdos de desempeño ganar/ganar. Cuando se pretende crear acuerdos de desempeño ganar/ganar se necesitan cambios de paradigma. El objetivo reside en los resultados que se obtienen, no en los métodos para conseguirlos.
Sistemas El principio ganar/ganar solo será posible en una organización cuando los sistemas le brinden sustento, es decir, que la recompensa sea realmente para ambas partes. En este sentido, es necesario que exista un sistema de recompensas que comprometa a las dos partes.
Proceso El proceso para llegar a un acuerdo ganar/ganar consta de cuatro fases:
Contemplar el problema desde el otro punto de vista, entendiendo y expresando las necesidades y preocupaciones de la otra parte. Sin empatía es difícil que ambas partes ganen.
Identificar las cuestiones clave implicadas.
Determinar qué resultados constituirían una solución aceptable. Hay que descartar las opciones de ganar/perder o perder/ganar y centrarse en los acuerdos que aporten beneficios mutuos.
Identificar nuevas opciones para alcanzar los objetivos cuando las estrategias usadas no tienen el resultado esperado.
Procurar primero comprender y después ser comprendido Covey señala que es imposible tener relaciones en las que ambas partes ganen sin el desarrollo de la empatía, ya que supone la única manera de entender qué quiere la otra parte, cómo se siente y cómo quiere sentirse. Para que una persona empatice con los demás, debe conocer muy bien sus propios sentimientos y emociones. Es decir, debe haber pasado antes por un proceso de autoconciencia. Solo de esta manera podrá entender las emociones y los sentimientos que se producen en los demás.
La sinergia Covey defiende que el poder de un todo (grupo) es mayor que el poder de sus partes (individuos que lo forman). Para lograr un estado de sinergia entre todas las partes es vital una comunicación entre las partes que conlleve a una coordinación y cooperación en beneficio de todos. En esta fase destacan el coeficiente intelectual colectivo y el estado de armonía interna: el coeficiente intelectual colectivo es el resultado de la sinergia, ya que supone el resultado de unir las cualidades que presenta y ofrece cada parte. El estado de armonía interna es el resultado del proceso de comunicación entre los miembros y supone alcanzar un acuerdo para trabajar de manera coordinada y armoniosa en beneficio de todo el equipo.
Renovación Esta última fase se alcanza cuando el individuo ya ha logrado ser independiente consigo mismo e interdependiente en las relaciones con los demás y supone la voluntad de mejora y aprendizaje en las emociones, reacciones y sentimientos. Incide en el conocimiento propio y el de los demás.
Afilar la sierra Consiste en arreglar las herramientas de las que disponemos para seguir avanzando y poder realizar nuestras tareas de la mejor manera posible, supone cultivar:
El cuerpo, mediante ejercicios que desarrollen su fortaleza, su flexibilidad y su resistencia física
El alma. Se ejercita con la oración y la meditación. Además de la relajación, actividades como la lectura, el arte o la música pueden suponer un gran beneficio para nuestra alma.
La mente. La inteligencia emocional reside en nuestra mente, por lo que debemos realizar con frecuencia actividades como leer, educarnos, investigar o aprender algo nuevo.
El corazón. Cultivar el corazón supone trabajar para desarrollar una conexión emocional con otras personas. Esto se traduce en trabajar nuestra empatía con los demás para que en toda relación ganen las dos partes implicadas. Por este motivo, cuando una empresa cree un grupo de trabajo, debería fijarse no solo en el currículum, sino también las competencias emocionales que cada miembro posee.