Sombra y sociedad

Sombra y sociedad

La sociedad también ejerce una influencia importante en el desarrollo de nuestra psi-que. Esta, como un ente propio que se conforma por la unión de diferentes personas, tiene su propia máscara y, por lo tanto, su propia sombra. El colectivo toma decisiones importantes que influyen en el individuo, interfieren en nuestro proceso personal y, por lo tanto, en la forma de moldear nuestra personalidad.

Existe un saco (sombra) colectivo que contiene ciertas tendencias y ha decidido despojarse de otras. Todo ello viene influenciado por el desarrollo y la historia de cada sociedad en particular y tiene como objetivo preservar una identidad propia que perdure en el tiempo y permita sobrevivir a esa cultura determinada. De alguna forma, podemos decir que es más comprometido vivir en sociedad que permanecer aislado en la naturaleza.

El ejemplo de EEUU y la antigua URSS es muy útil para comprender cómo funciona. Las dos potencias representaban dos polaridades que marcaban parte del funcionamiento del resto de países durante el siglo XX. Los estadounidenses criticaban el comunismo y lo perseguían de forma sistemática como enemigo número uno de su patria. Perseguían, más que un país, una ideología allá donde se manifestara. Para comprender cuál es la sombra de cada uno, únicamente nos debemos fijar en cómo hablan del otro y qué manifiestan en sus escritos, sus declaraciones y sus principales periódicos.

En este caso, el pueblo americano pone en la sombra un sistema comunista que aboga por la “igualdad” y la equiparación de salarios y condiciones, mientras que el pueblo ruso sitúa en su sombra un sistema que permite la individualidad, el crecimiento propio de cada individuo a nivel económico y fomenta la existencia de clases sociales.Como siempre, cuanto más polarizada está una sociedad en un sistema de pensamiento más tiende a romperse por la tensión de los opuestos. En este caso, lo importante es ver qué me está enseñando mi «enemigo», qué puedo mejorar y qué puedo desarrollar para completarme, en este caso, como país o como sociedad.

La religión, la cultura, el arte o incluso el deporte son expresiones de la sombra y de la máscara de cada sociedad. En un contexto ideal, la identificación de la sombra debe-ría promover un debate sobre la estructura y la dinámica de nuestra sociedad, incluso alentar algún tipo de transformación colectiva. De esa forma, por ejemplo, el exceso de casos de corrupción podría hacernos plantear nuestra relación con el dinero o nuestra necesidad oculta de poder y control, el exceso de adolescentes que toman drogas puede hacernos replantear nuestro sistema educativo o nuestro papel como padres, incluso nuestra dirección como sociedad.

Un buen ejercicio de reflexión es observar qué dice de mí la sociedad donde vivo. Con qué me siento identificado y qué juzgo. La sombra colectiva y nuestra forma de opinar sobre la sociedad donde vivimos siempre tiene una relación con nuestra sombra personal y nuestras experiencias de vida.

Es una proyección a un nivel más amplio que queda normalmente más alejada de nuestros verdaderos problemas. En este sentido, a nivel social hemos construido fundamentalmente dos tipos de enemigo, los «criminales» y los «locos». Ambos deben estar aislados y encerrados porque suponen un peligro para la sociedad. ¿Qué hay de nosotros en aquello que detestamos?

Pongamos un ejemplo. En una cárcel, hay un porcentaje enorme de presos que lo están por traficar con drogas, sustancias prohibidas. La razón que argumentan aquellas personas que defienden estas condenas es que, a través de su actividad, promueven y facilitan que existan personas adictas a determinadas sustancias, lo cual acaba por afectar a sus vidas a todos los niveles llegando al extremo de acabar con la salud de la persona en todos sus aspectos (social, biológico y psicológico).

Aceptando este precepto, ¿en qué se diferenciaría de un transportista de alcohol, del dueño de un bar o del regente de un estanco? El alcoholismo es la principal adicción a nivel mundial, probablemente la que más vidas se ha llevado y también una adicción completamente incapacitante, que suele derivar en violencia, bancarrota y, en última instancia, la muerte.

El tabaco, por su parte, es una de las sustancias más adictivas que existen y tiene asociadas múltiples patologías. Sin embargo, en este caso, ¿qué hace que unos sean «criminales» y los otros simples trabajadores? La respuesta es simple: la legislación, que no es otra cosa que par-te del ego colectivo, lo que hemos decidido que nos define como sociedad. Se trata de una serie de leyes que, en la mayoría de ocasiones, condiciona la moral, los valores y los prejuicios de la gran masa social.

Para descubrir nuestra sombra es importante no identificarse con ningún sistema moral, no adherirse a ninguna ideología de una forma rígida o dogmática. Desarrollar la mente inocente y ser capaces de abstraernos de las convenciones sociales para des-enmascarar aquella sombra que, por el hecho de ser común a muchas personas, en ocasiones nos pasa desapercibida.

Existe otro tipo de enemigo temido a nivel social, la locura. Hemos construido un concepto de lo que es «normal» simplemente atendiendo a lo que es «común». En base a este criterio distorsionado hemos localizado e identificado la «anormalidad» en todos aquellos que hacen o dicen cosas que consideramos fuera del marco de referencia de lo común. Proyectando la locura en estas personas evitamos darnos cuenta de hasta qué grado pertenecemos a una sociedad que hace tiempo sustituyó como objetivo la felicidad por la productividad, donde los «debo» vencen a los «quiero» o donde vestir una u otra tela, disfrutar de un u otro tipo de sexualidad o disponer de una u otra posesión determina nuestra «calidad como humanos».

Comencemos a entender y relativizar las conductas “anormales”, propias y ajenas, entendiendo que el hecho de no ser normal no quiere decir ser inadecuado. Tomar conciencia de todo esto nos ayudará a comprender de qué tipo de sociedad formamos parte y qué tipo de visión queremos aportar al sistema. Observar sin posicionamiento será una herramienta muy valiosa para ser capaces de identificar e integrar nuestra sombra.

EJERCICIO: SOMBRA Y SOCIEDAD

Observa la sociedad en la que vives y la cultura en la que te has desarrollado. Date cuenta de las ideas que prevalecen y las creencias en relación a lo que es “bueno” o “malo”. Por ejemplo: quizás en tu cultura sea normal ayudar a los recién llegados en detrimento de otras culturas que no aceptan extranjeros. • ¿De qué manera te posicionas en esas ideas? ¿En qué otros aspectos de tu vida lo ves reflejado?

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