La espiritualidad es un concepto que está ligado a una gran variedad de sentidos. Etimológicamente, proviene del latín spiritu (soplo, aire); hablaríamos de la cualidad relativa al alma que infunde al cuerpo de vida. Supone una disposición a una PRACTICA vital, tanto intelectual como corporal o somática.
La espiritualidad está vinculada a una entidad no corpórea, al alma racional, a la virtud que alienta al cuerpo para obrar o al don sobrenatural que Dios concede a ciertas criaturas. Por esta razón, la palabra hebrea rúaj no sólo se traduce en la Biblia como «espíritu», sino también como «fuerza», es decir, fuerza de vida. A esta fuente de vida podríamos llamarla consciencia, que se refiere a la esencia universal que conecta todas las cosas y de la que emana la materia de nuestro Universo. Estos son los mismos atributos a los que aluden todas las religiones del mundo a la hora de referirse a «Dios». La espiritualidad es un fenómeno que abarca las diferentes religiones y que es independiente de la tradición, ya que remite a dimensiones profundas de la experiencia vital.
El concepto de espiritualidad puede referirse al vínculo, entre el ser humano y «Dios» o la totalidad. En principio es la religión la que está relacionada con la espiritualidad. Podría decirse que los sacerdotes, los pastores y diversos gurúes, por lo tanto, hablan de espiritualidad cuando tratan asuntos religiosos. La simbología religiosa es simplemente una expresión externa del inconsciente del ser humano, que sirve para abrirnos al campo de la Consciencia (Dios). El hecho de buscar elementos externos —dioses, religiones, mitos, incluso cuentos e historias— es simplemente una forma de recordar quienes somos en un origen: un ser pluripotencial que, poco a poco, ha ido olvidando de dónde proviene y lo que es. Colocamos fuera de nosotros todas aquellas cualidades olvidadas, para poder volver a conectar con ellas cuando estemos preparados para afrontar nuestra divinidad.
El camino espiritual busca de alguna manera conectarnos emocionalmente con facetas del yo que se escapan de nuestra comprensión. La búsqueda espiritual se puede resumir en la propia vocación por trascender las limitaciones del yo — individual y egóico— para tomar consciencia del Yo —universal—, cuya esencia más profunda está entrelazada con todo lo que existe. Una experiencia espiritual no tiene por qué ser una plegaria a un Dios concreto, puede abarcar otros campos, como la pintura, la escritura, una relación de amistad o un viaje a un lugar desconocido. Aunque nuestras acciones estén enmarcadas en un contexto social determinado, es la intención o el motivo de lo que hacemos lo que determina su carácter espiritual. Se trata de conectar la mente con un campo mayor de conciencia mediante estados emocionales impulsores.
Buda solía decir que, una vez que alguien escucha hablar del reencuentro con Dios o con la Divinidad —estado que se describe también como iluminación—, se ven impelidos a seguir este camino, a sabiendas de la satisfacción que se encontrarán al final del sendero. El desarrollo espiritual surge de la vocación y el compromiso hacia un conjunto de criterios que reemplaza los deseos mundanos del ego personal, para obrar a favor de una conciencia ampliada que abarca a todos los seres vivos. La excelencia espiritual está definida, en términos generales, por la consagración a valores que sirvan para el beneficio del bien común, del cual uno se siente parte. Aquello que hacemos por los demás, finalmente se convierte en algo que nos hacemos a nosotros mismos, y cualquier trabajo, por mundano que sea,se convierte en un servicio a la humanidad.
Lo que se conoce como vida espiritual, implica la aceptación de cada situación como un aprendizaje para conocernos mejor a nosotros mismos, ya que entiende que nuestra experienciadual del mundo no existe diferenciada de nuestra percepción. Bajo este estado de conciencia, no hay errores que solucionar en el
mundo. mundo. Todo el «bien» y el «mal» que podemos ver es corregido por la
transformación de nuestra PERCEPCIÓN DUAL de la realidad. Cuando comprendemos el concepto de «sincronicidad», podemos reconocer nuestras experiencias como una PROYECCIÓN de nuestro estado de Conciencia y , podemos corregir el error en nuestra mente.
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