El Inconsciente colectivo

El inconsciente colectivo es el sustrato psicológico que todos los seres humanos compartimos entre nosotros. Toda la información recopilada tras infinidad de generaciones de seres vivos permanece almacenada en nuestra mente.

Una de las teorías que apuntan hacia esta premisa es la Teoría de los Campos Mórficos de Rupert Sheldrake. Este distinguido bioquímico, tras realizar diferentes investigaciones, concluyó que “todos los sistemas que se auto-organizan, como las moléculas, las células, los cristales, las plantas y las sociedades animales, tienen una memoria colectiva de la cual los individuos se alimentan y a la cual contribuyen” (Shermer, X., 2005).

Sheldrake cita como ejemplo un experimento con ratas realizado en Harvard durante los años 20 y que duró varias décadas. Las ratas aprendieron a escapar de un laberinto de agua y las siguientes generaciones aprendieron cada vez más rápido. Después de que las ratas hubieran aprendido a escapar 10 veces más rápido en Harvard, comprobaron que las ratas de Edimburgo y Melbourne empezaron a escapar de igual manera que las de Harvard. Y este efecto no se limitó a la descendencia de las ratas entrenadas sino a toda la comunidad de individuos. Sheldrake demuestra mediante sus experimentos que, efectivamente, existe un sustrato común compartido por los individuos de la misma especie, que es justamente el que permite el funcionamiento automático de nuestro organismo y de todos sus procesos sin necesidad de que intervenga nuestra conciencia.

Según las investigaciones del biólogo Rupert Sheldrake, existe a nivel planetario
un campo de conciencia para cada especie, de la cual todos los individuos forman parte y al cual todos contribuyen. Este campo de conciencia contiene toda la memoria colectiva que se almacena para la supervivencia y provee a cada sujeto de la información necesaria para que se adapte de la mejor forma posible a su entorno. De esta forma, los patrones por los que se genera nuestro cuerpo son comunes para todos los especímenes de cada especie, y se guardan en forma de memoria colectiva. Por lo tanto, la mente individual y la colectiva no están dentro de nuestros cerebros, sino que existe una red que se interrelaciona con todos los individuos a los que engloba y que es no-local, es decir, que no está separada de nada ni nadie, sino que se encuentra en todos los lugares, personas y seres vivos a la vez.